La finalidad de la Biblioteca JOSÉ MARÍA ROSA es estudiar, investigar y difundir la vida y la obra de HISTORIADOR y circunstancias destacadas de nuestra historia que no han recibido el reconocimiento adecuado en un ámbito institucional de carácter académico, acorde con las rigurosas exigencias del saber científico.
martes, 15 de julio de 2014
EN MEMORIA DE FERMIN CHAVEZ
Por Fernando del Corro.
En memoria del gran historiador, poeta, docente, periodista y militante peronista Fermín Chávez durante el pasado fin de semana se desarrollaron diversas actividades en el municipio entrerriano de Nogoyá entre las cuales se destacaron la presentación de un libro inédito de su autoría y la inauguración de un busto en la plaza principal.
Fermín Chávez fue oriundo de Nogoyá, habiendo nacido un 13 de julio, 90 años atrás, en El Pueblito, una pequeña localidad rural que forma parte del municipio de Nogoyá y su busto ahora comparte un lugar destacado en la plaza junto con los del general José Francisco de San Martín, María Eva Duarte, el ex presidente Raúl Ricardo Alfonsín, el educador local Juan José Antonio Segura y el fundador del radicalismo, Leandro Nicéforo Alem.
Los actos fueron encabezados por el presidente municipal (intendente), Daniel Pavón, y por el director general de la Unidad Ejecutiva del gobierno provincial, Dr. Faustino Schiavoni y organizados por LA MUNICIPALIDAD DE NOGOYÁ, junto a la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Entre Ríos, con el auspicio del Ministerio de Cultura y Comunicación del Gobierno de la Provincia de Entre Ríos y el apoyo del Partido Justicialista Distrito Entre Ríos, su Instituto de Estudios, Investigación y Capacitación del PJ Entre Ríos y Daniel Brion, presidente del Instituto por la Memoria del Pueblo (IMEPU), hijo del dirigente peronista Mario Brion, asesinado el 10 de junio de 1956 en los basurales de José León Suárez como consecuencia del levantamiento del general Juan José Valle para restablecer la democracia en la Argentina.
Participaron también representantes del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego; del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, del que Fermín Chávez fuera parte, del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón-Museo Evita; del Instituto Superior Doctor Arturo Jauretche, y de otros centros académicos nacionales y de las provincias de Entre Ríos y Santa Fe.
En la presentación del libro, compilado por Daniel Brion y hecho imprimir por la comuna de Nogoyá, Fabián D'Antonio, titular de la Editorial Fabro, recordó que su empresa nació vinculada con la obra de Fermín Chávez y que el trabajo ahora presentado, junto con otros materiales recopilados por el compilador, le había sido entregada para un próximo libro pero que lo sorprendió el fallecimiento del autor por lo que optó por entregar los manuscritos para este emprendimiento.
Eduardo Rosa, hijo del gran historiador José María Rosa, y también miembro del Instituto Dorrego, realizó una emotiva rememoración del Fermín Chávez ser humano, amigo de los amigos, en sus múltiples facetas, hasta en la de charanguista, mientras Alberto Gelly Cantilo, presidente del Instituto Rosas, destacó la colaboración del recordado para los trabajos de investigación allí realizados.
También durante los actos Fermín Chávez fue recordado por el sacerdote José Páez, de la basílica local; Jorge Rachid, de Ideart; Marco Aurelio Roselli, del Instituto Jauretche; Pablo Vázquez, del Museo Evita, y otros, además del ya mencionado intendente Pavón y director provincial Schiavoni, asimismo integrante del Instituto Dorrego.
Una placa situada sobre el monumento inaugurado recuerda los nombres de aquellos que homenajearon al maestro Chávez: Ana Jaramillo, rectora de la Universidad de Lanús y Miembro del Instituto Dorrego; Araceli Bellota, directora del Museo Histórico Nacional, Miembro del Instituto Dorrego; Mario "Pacho" O'Donnell, Presidente honorario del Instituto Dorrego; Víctor Ramos, Presidente del Dorrego, Fernando del Corro, Miembro del Instituto Dorrego, Jorge Rachid, Miembro adjunto del Instituto Dorrego, Alberto Gelly Cantilo, Presidente del Instituto Nacional Rosas,
A lo largo de los actos se leyeron numerosas adhesiones como las de "Pacho" O'Donnell, presidente del Instituto Dorrego, Víctor Ramos, hijo del historiador de la izquierda nacional Jorge Abelardo Ramos, quien también fue representado por otros miembros de dicho instituto como los historiadores Enrique Manson, Eduardo Rosa, Antonio Testa, Fernando Del Corro y Oscar Denovi del Instituto Rosas.
Se descubrió el monumento a Fermín Chávez
LA CIUDAD
Fue en Plaza Libertad este domingo por la mañana, del sencillo acto participaron autoridades municipales e integrantes de diversos institutos de revisionismo histórico. El monumento está emplazado en el centro de la plaza.
Dicho evento contó con la participación del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas; Instituto Nacional Juan Domingo Perón, de Estudios e investigaciones históricas sociales y políticas; Instituto Nacional de Investigaciones Históricas “Eva Perón”, Museo Evita; Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego; Taller para el Pensamiento Nacional Fermín Chávez; No me Olvides, Comisión Homenaje a José María “Pepe” Rosa; Comisión Permanente de Homenaje a Juan Facundo Quiroga, IMEPU: Instituto por la Memoria del pueblo e Instituto de Investigaciones Históricas Fermín Chávez.
Al comienzo del acto, se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino y se procedió al descubrimiento del busto y placas alusivas por parte del Intendente Daniel Pavón junto a autoridades de los mencionados institutos. El prebistero Jose Paez realizó la bendición del monumento y luego el Coordinador de Cultura, Guillermo Isaurralde recordó la figura del historiador nogoyaense “recuerdo que en la década del 80 caminé junto a Fermín por esta plaza y mencionaba su amistad con el profesor Juan José Segura y paradojicamente hoy Fermín tiene su monumento junto al de su amigo, el profesor Segura” mencionó el funcionario municipal. Participaron del evento como miembros de la Biblioteca José María Rosa del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico dependiente del Ministerio de Cultura de la Nación Argentina el Profesor Enrique Manson y el Historiador Eduardo Rosa.
jueves, 10 de julio de 2014
GRASIA’ POR CONOSER EL MAR
¿Qué
fue Perón para los humildes?
Alguna
vez, Saúl Ubaldini contó cómo había conocido el mar. Alumno
destacado en la escuela primaria, el futuro líder de la CGT ganó un
concurso cuyo premio consistía en un viaje a la Colonia Turística
de Chapadmalal, cerca de Mar del Plata.
Muchas
veces me tocó escuchar cómo contemporáneos míos habían llegado
por primera vez a los zapatos de cuero, a la pelota de futbol, a la
muñeca, gracias a Evita o a Perón.
Hace
unos años integré un panel en el que se hablaba sobre el peronismo
ante un auditorio de estudiantes de historia. Lo compartía con un
dirigente de municipales que dedicó su exposición a contar cómo
su infancia, marcada por la pobreza y las privaciones, había
cambiado profundamente cuando el peronismo mejoró las condiciones de
las familias humildes. El –pese a que ya adulto militaba en el
partico comunista- había tenido entonces sus primeros zapatos de
cuero.
Mi
niñez fue diferente. En la familia de un funcionario público de
mediano rango y una maestra, con sus cuatro hijos, en la que se vivía
austeramente. Siempre que los necesité tuve zapatos de cuero, no me
faltó la pelota de futbol y, como se puede suponer, sólo mi hermana
menor jugaba con muñecas.
Más
de una vez me pregunté si había recibido algún beneficio material
directo del peronismo. Visité la Colonia de Chapadmalal, aunque no
por méritos escolares, ya que no era un alumno destacado como
Ubaldini.
Mi
adhesión al peronismo surgía de ideas y valores y se había
fortalecido con el estudio. Me apasiona la política internacional,
la tercera posición independiente, la integración promovida desde
la alianza con Brasil y Chile en los ’50. Me admiraba la figura del
Perón estadista, el que llevaba a la Argentina a protagonizar la
política grande del mundo del siglo XX. Esto no significaba un
menosprecio del tema social, de la justa distribución de bienes y
servicios. Del ingreso de argentinos humildes en el mundo
contemporáneo.
Fue
mi más reciente visita a esos hoteles de Chapadmalal, la que me lo
hizo vivir, con toda su fuerza, esa realidad.
En
el libro de visitas del Museo Eva Perón de los hoteles Rafael Rivero
había escrito GRASIA
PERÓN Y EVITA POR CONOSER EL MAR.
Enrique
Manson
Julio
de 2014
martes, 8 de julio de 2014
Fermín Chávez el matrero del El Pueblito
Hoy
próximos a cumplirse 90 años del Natalicio de Fermín Chávez lo
recordamos con un texto de Pablo Hernández de su libro "Patria
de Escritores"Publicado por la Ediciones Fabro.
Fermín
Chavez
El
matrero del El Pueblito
“Gracias,
Pablo. Yo no me hubiera animado a tanto”.Era en rigor, la frase
pronunciada por Fermín Chávez en la calurosa tarde entrerriana, una
más de su cotidiana pedagogía de la humildad.
El
mérito, si es lo había, era en gran parte suyo. El maestro nacido
en El Pueblito en sus libros, en sus conferencias, en las charlas
mantenidas en el departamento de la calle Chile y en algunos bares de
la Avenida de Mayo o Bernardo de Yrigoyen, era quien me había
impartido la lección: en la historia hay que guapear.
Personalmente
lo conocí-y el detalle no es menor- cuando en 1977 presentó en la
librería Hachette mis Conversaciones con el padre Castellani.
El cura-lo reconoció Fermín en crisis- “era para mí el Maestro”
y le había enseñado, entre otras, estas cosas: “en el 50
iniciamos una correspondencia de la que conservo textos suyos
soberbios. Está él en plena madurez y en ostensible avance. Algunos
le critican sus zafadurías y las bromas pesadas al adversario. El
argentino quiere ruido, cuentas y abalorios, cuando no manjar de olor
fuerte-me dice-.No vaya a creer que aprecio mucho mi poder de hacer
ruido. Lo desprecio, pero sé que aquí es necesario”.
Chávez,
fino entendedor de los mensajes del “díscolo” sacerdote, se
entusiasmó en aquel febrero de 1994 cuando en Federal metimos algo
de “ruido”.
Durante
los días 4,5 y 6 tenía lugar allí, en el escenario Ernesto
Montiel, la decimonovena emisión del Festival Nacional del Chamamé
del Norte Entrerriano. Julio Cáseres, el prodigioso cantor de Los de
Imaguaré que en la noche deleitaría a sus seguidores, fue quien
tuvo la idea de organizar durante el día un ciclo de conferencias en
la escuela local. No se conformaba con la lucidez de su arte y
buscaba el complemento de la razón. Quería que un grupo de
escritores en sucesivas charlas intercaladas por la actuación de
conjuntos chamameceros del pueblo, explicáramos las causas
culturales e históricas que en dicha región habían otorgado un
lugar de privilegio a ese género musical. Con esta propuesta
continuaba, por otra parte, por el camino elegido mucho años antes y
que había sintetizado en un reportaje en 1980: “en la medida que
crece la necesidad de la gente joven de expresarse responsablemente,
trasciende cada vez más la necesidad de proyectar nuestra identidad
y no convertirnos cada día en aculturados. Respetar lo tradicional
no significa quedarse a recordar únicamente o a tocar los
instrumentos exactamente como lo hacían los músicos de antes.
Debemos ser fieles a nuestra realidad porque es así como vamos a
comunicarnos con la gente de nuestro tiempo”.
En el
disco compacto o sobre el escenario es donde manifestaron, además,
su fidelidad a esta propuesta. Supieron Los de Imaguaré, cuando fue
necesario, rendir su tributo al pionero Mario Millán Medina que en
sus mejores composiciones reflejó paisaje y paisanaje con un humor
que a veces hacía recordar al del pintor Florencia Molina Campos.
En otros momentos -y con pluma de paí Julián Zini como
centro-protagonizaron junto a Teresa Parodi y a Antonio Tarragó Ross
el ascenso de una poética chamamecera que, antes de ellos, casi
siempre había estado por debajo dela calidad musical del género.
Es en
Amarillo, por ejemplo, donde encontramos de la mano a la poesía y a
la profundidad; “si asumimos nuestra historia/ y renegamos de
aquello/ que fue afrenta y atropello/ nos queda un triple valor:/ la
Itatí que nos hermana,/ el mate que es compartir,/ y el chamame que
es vivir/ la vida, gracias a Dios¡”.
A la
dureza impuesta le responde liberadora, entonces, la memoria de un
pasado que se transforma en batallador presente: “nos maniataron de
cuerpo y alma/ con la pobreza como un payé.../ para los nietos queda
la historia,/ la Itatí, el mate y el chamamé”.
El
mismo Zini, pero en Soy Región, fue el que explicó que, “chamame
adentro, soy Federal”. Y allí en Federal, en la escuela provincial
número 44 disonantemente llamada Domingo Faustino Sarmiento,
convocados por la fama de Julio Cáseres y Fermín Chávez y mientras
el mate circulaba entre los presentes, además de los nombrados
dieron su charla los poetas locales Víctor Seri y Roberto Romani,
los historiadores correntinos Miguel Angel Barrios y Salvado Cabral y
quien esto escribe llegado desde la provincia de Buenos Aires.
Fue en
la peña El rincón de los amigos, en un almuerzo en donde el asado
con cuero competía con los fideos con vizcacha en la preferencia de
los presentes, que Julio lanzó una segunda propuesta. Era de fondo,
aunque para un público necesariamente limitado, cada una de las
exposiciones que en el colegio dábamos los escritores. Fue una
carilla, en cambio, la que nos requirió para leer a la noche, desde
el escenario, teniendo como telón distintos fragmentos de chamamés
clásicos que interpretaría su conjunto ante diez mil personas que
colmarían el festival.
Finalizado
el almuerzo- y sin abandonar los vasos de vinos tinto- los presentes
nos dirigimos a una pieza continua para encarar la tarea aunque yo,
por ser periodista, fui elegido para sentarme frente a la
desvencijada máquina de escribir que nos sacaría del apuro.
Conviene transcribir, desde luego, algunos párrafos del contundente
documento final. En él declarábamos que “la filiación de nuestro
particularismo cultural y la necesaria apertura a otros modos de ser,
es el camino genuino de aporte a la cultura universal” y “en tal
sentido, como integrantes del pueblo latinoamericano de tradición
cristiana, afirmamos los valores de solidaridad, de fraternidad,
sentido festivo y de pertenencia y búsqueda de lo trascendente”.
Por ello “invitamos, entonces, a nuestros gobernantes,
intelectuales, artistas, educadores, comunicadores sociales, y al
pueblo en general, a unirnos en la tarea de dar respuestas al mundo
del presente desde nuestros orígenes culturales. Para ello,
consideramos necesario sostener y recrear aquello espacios donde
vienen siendo posibles nuestras manifestaciones culturales, creando,
a la vez, nuevos ámbitos para el desarrollo integral de nuestro modo
de ser”.
El
párrafo siguiente plasmaba la inquietud de Julio Cásares que todos
compartíamos:”sostenemos, en tal sentido, la necesidad de
convivencia del hecho cultural y la reflexión que tal actividad
genera”. El final aunque prudente, optaba por la esperanza: “con
la humildad del que sugiere, y con el orgullo de sentirnos
protagonistas de este tiempo histórico de integración, levantamos
la bandera de la unidad y esperanza junto al hondo latir musical de
nuestro pueblo para regar el sueño de nuestros mayores, confiados en
la venturosa aurora de nuestros hijos”.
El
texto, de elaboración y redacción colectiva fue firmado en el
siguiente orden: Julio Cáseres(Corrientes), Fermín Chávez (Entre
Ríos), Pablo Hernández (Buenos Aires), Víctor Seri (Entre Ríos),
Polo Nuñez (Formosa), Colón Rivero (Entre Ríos), Jorge Esteban
López (Entre Ríos )y Salvador Cabral, Elida Vigo y Miguel Barrios
por Misiones, provincia donde se desempeñaban, aunque los dos
nombrados eran correntinos y Elida Sanjuanina. El aplauso que coronó
la lectura fue estruendoso y la modulación de Julio Cásares que
supo dar tono poético a la declarativa prosa, sumado al vigoroso
respaldo musical de Los de Imaguaré, tuvieron mucho que ver, nos
parece, con la reacción del público. No está de más recalcar, sin
embargo, que una propuesta político cultural como la presentada fue
masivamente respaldada por un público que entiende lo propio en su
dimensión profunda y universal, tan lejos del chauvinismo
tradicionalista como de la frivolidad mediática que apabulla desde
la pantalla, el micrófono y el papel.
Un
detalle del documento que hemos obviado hasta ahora es, precisamente,
el que conmovió a Fermín. Ya estaba el texto definitivo redactado,
faltando sólo pasarlo en limpio, cuando surgió la necesidad de
ponerle un título. Fue entonces cuando dije, sereno, “como estamos
en Entre Ríos, no estaría mal ponerle Pronunciamiento Federal”.El
”gracias, Pablo. Yo no me hubiera animado a tanto” que
inmediatamente surgió de la boca de Chávez clausuró cualquier
posibilidad de polémica e inmediatamente fue aprobado por los
firmantes.
El
“ruido” que según Castellani es apetecido por los argentinos,
había estallado en la noche Federal siendo bien recibido por el
pueblo que premió con su aplauso a quienes se animaban a instalar un
debate que no se detenía en lo musical sino que reclamaba espacios
para la profundización y el desarrollo de la identidad cultural. En
este aspecto había coincidido, por supuesto, los redactores. No
estoy tan seguro, sin embargo, de que todos fueran conscientes de que
con el título estábamos metiendo “ruido” también dentro del
revisionismo histórico. Éramos todos en mayor o en menor grado,
admiradores de don Juan Manuel de Rosas y algunos, al menos, de su
soberana postura frente a la intervención anglo-francesa de 1845.
Pero el “pronunciamiento” del título era también un homenaje
indirecto que calaba hondo en los matices del revisionismo y en las
visiones historiográficas de los entrerrianos. De esta provincia
eran, está claro, el Supremo Pancho Ramírez y Ricardo López
Jordán. No menos entrerriano era también, sin embargo, don Justo
José de Urquiza, el vencedor de Casero aunque sería inexacto y
mentiroso limitar su acción a ese punto. Urquiza había sido un
federal severo que en Pago Largo, por ejemplo, había hecho sentir su
rigor a los correntinos de Berón de Astrada. Eran gauchos
urquicistas, por otra parte, no poco de los combatientes de la Vuelta
de Obligado, Antonio Rivero entre ellos, un sargento de Patricios que
por edad y por lugar de nacimiento podría ser el mismo gaucho que
combatió a los ingleses en las Islas Malvinas, tal como lo insinuó
Fermín en una nota escrita durante el conflicto de 1982. Pero fue
Chávez, además, el que rescató en 1976 en un Cuaderno de Crisis a
los escritores de la Confederación cuando está tenía su capital en
Paraná y Buenos Aires se había voluntariamente segregado de la
patria. Es Fermín Chávez, por otra parte, quien en 1956, en los
días que la Revolución Libertadora implantaba el terror en la
Argentina, el que escribió un párrafo contundente y definitorio:
“en
su nota interior más profunda, las crisis argentinas son
ontológicas, luego morales y después políticas y económicas. Las
subestructuras que sostienen a partir de Pavón nuestra República
Mercantil tienen el aliento del racionalismo unitario”.
Es en
Pavón y no en Caseros, según se deduce de lo citado, nuestra mayor
derrota interna, al menos, hasta la de 1955. Que ambos hechos están
combinados lo muestra además la circunstancia que el último de los
párrafos citados forma parte de Civilización y barbarie en la
historia de la cultura argentina, el libro que publica para combatir
a quienes se habían encaramado en el poder luego del golpe de estado
del 16 de septiembre de 1955 que derrocara al presidente Juan Domingo
Perón y junto con él a la democracia.
En el
2004, coherente, Fermín Chavez, seguía metiendo “ruido”: “así
como Carlos Marx fue un matrero de la cultura, lo fue también este
Johann Gottfried Herder, guapo ante la teología iluminista a la que
refutó”. Fermín, también guapo, insiste con su heterodoxia
nacional:”a mediados de la década de 1830 Esteban Echeverría
trajo de Francia obras de Jean Luis Eugené Leminier, por quien pudo
conocer a Juan Bautista Alberdi a Friedrich K. Von Savigny y a
Herder.Desde entonces esté no les faltó a los argentinos, hasta el
presente”.Luego en 1837 “muchos herderianos”-son sus palabras-
posibilitan una interesante lista:”Marcos Sastre, Félix Frías,
Juan Llerena, Manuel A. Sáez, José Hernández, Carlos O. Bunge,
Ernesto Quesada, José Gabriel, Rodolfo M. Agoglia, Jorge H. Zucchi,
Rafael Carrizo, Eugenio Pucciarelli, Saúl A. Taborda, René Orsi y
participantes del Primer Congreso de Filosofía, en 1949”.
De
aquel encuentro Federal me quedó también de Fermín la dedicatoria
manuscrita que estampó en un ejemplar de su antología Aquí me
pongo a cantar: “a Pablo Hernández, recuerdo cordial y el homenaje
desde el alma”. Otra enseñanza aún más definitiva- incluida en
Porque esto tiene otra llave-es, no obstante, la que más
presente tengo en éste y otros momentos. El la escribió en 1979. Es
en el 2011, en cambio, cuando yo se la robo y se la aplico:”Ahora
que sus huesos están quietos, como diría Séneca, después de tanta
milicia docente y tanto devenir impune, me doy cuenta, pensando en
él, cuán tamaña es la verdad pronunciada por el griego que
dijo:'la muerte jamás pone fin a ninguna existencia'. Y el griego
era Empédocles, uno a quien Fermín Chávez mucho quería”.
Fuentes
Cásares,
Julio; en Piñeyro, Enrique; Pe Henducero, 20 años de canto
Imaguaré; Camino Real; 1997.
Chávez
Fermín; Aquí me pongo a cantar, Pueblo Entero; 1994.
Civilización
y barbarie en la historia de la cultura argentina; Theoría:
1965.
Herder,
el alemán matrero; Nueva Generación; 2004.
Profeta
de una patria carnal; Crisis; mayo de 1976.
Porque
esto tiene otra llave; Pueblo Entero; 2000.
Pronunciamiento
Federal; Peña El Rincón de los Amigos; Federal; 5 de febrero de
1994.
Zini,
Julián: El árbol de nuestra identidad; Patria Grande; 2005.
viernes, 4 de julio de 2014
Plenario de Miembros del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano "Manuel Dorrego"
Compartimos la fotografía del Plenario de Miembros realizado el día jueves 3 de junio en el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano "Manuel Dorrego", en la sede de calle Rodríguez Peña 365 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para tratar temas inherentes al funcionamiento y futuras actividades.
miércoles, 2 de julio de 2014
RECORDANDO A PEPE ROSA
Por Enrique Manson
"La crisis de los años 30 –la década infame- alentó
por reacción el cuestionamiento de las
certezas en que había creído la sociedad argentina.
Uno de esos cuestionamientos fue el de la versión
académica de la Historia.
Se trataba de revisarla de ahí la denominación de
Revisionismo para la escuela que lo planteaba y de verla con ojos que miraban
desde la Argentina.
José María Rosa fue, desde el primer momento, uno de
los más nítidos representantes de la nueva escuela.
Pero sería el paso de la experiencia peronista y su
propio compromiso personal, que lo llevó al riesgo de ser fusilado y a la
realidad del exilio en el Uruguay y en España, lo que completaría la formación
que lo convirtió en los 60 y los 70 en el referente histórico de dos
generaciones.
Hasta el fin de sus días, el Maestro continuó
entregándose en cuerpo y alma a la causa de la felicidad del pueblo y la
independencia de la Patria.
Así, ya viejo, no vaciló en los aciagos días del
llamado Proceso en dirigir una revista de oposición cuya lectura esperaban
regularmente muchos que luchaban contra el desaliento que imponía el discurso
único y la certeza de las mazmorras ocultas.
La dictadura terminó. Pepe Rosa se murió, y en los
nuevos tiempos fue borrado de la memoria mientras se consolidaba una renovada
versión de la visión dogmática de la Historia, signada por el no compromiso y
la resignación que se había instalado también en los círculos políticos.
Desde la cátedra que dictamos en institutos de
formación docente hemos podido comprobar, mediante encuestas improvisadas e
informales, hasta qué punto los estudiantes de Historia desconocían su nombre,
y qué decir de su obra.
Desde 1979, cuando Pablo Hernández publicó sus
Conversaciones, nada se ha escrito con referencia a Pepe Rosa, fuera de
artículos circunstanciales o menciones al pasar en diversas obras.
Creemos que ha llegado el momento de recordarlo como
primer paso a lo que debe ser una relectura de su obra.
Con rigor científico pero, sobre todo con ojos
nacionales.
Con ello intentamos hincar el pago de una deuda de honor
que los argentinos tenemos con quien ha sido sin nuestro historiador; el
Historiador del Pueblo".
Texto extraído de Nac & Pop.
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