miércoles, 1 de julio de 2015

DÍA DEL HISTORIADOR EN ARGENTINA

Saludamos a todos los historiadores en su día, que se celebra en nuestro país desde el 2002 en recuerdo del día en que el Primer Triunvirato ordenó asentar por escrito los acontecimientos de la Revolución de Mayo, a través de un decreto del 1º de julio de 1812 que establecía: “El gobierno ha determinado se escriba la historia filosófica de nuestra feliz revolución, para perpetuar la memorias de los héroes, las virtudes de los hijos de la América del Sur, y a la época gloriosa de nuestra Independencia civil, proporcionando un nuevo estímulo, y a la única recompensa que puede llenar las aspiraciones de las almas grandes”.FELIPE PIGNA

UN DOLOROSO 1°DE JULIO

Un doloroso 1º de julio

Un doloroso 1º de julio

   Enrique Manson , Publicado en *Notas 2015


Habíamos pasado la mañana reunidos, supuestamente preparando acciones políticas, pero en realidad viviendo un velorio anticipado.

No sólo estábamos ante el fin de la vida de un Grande, del más Grande. Estábamos ante el derrumbe de una gran ilusión.

La mayoría de nosotros, que estábamos un poco pasados de edad para considerarnos JP, habíamos vivido el primer peronismo siendo chicos, y aunque éramos considerados parte de los únicos privilegiados, nuestro protagonismo había sido secundario.

Además, por pertenencia de clase, ninguno, o casi ninguno, le debía a Evita sus primeros zapatos, ni había conocido el mar por los planes sociales (aunque yo lo conocí a través del turismo sindical).

Esta que parecía perderse, era nuestra oportunidad de sentirnos protagonistas de la Historia Grande de la Patria. Ya desde el 20 de junio en Ezeiza, y antes también, esa oportunidad tambaleaba. No sabíamos que décadas después vendrían otras. De todos modos, la que se nos escapaba era esa. La que todavía creíamos posible ese 1º de julio.

A mediodía, en seguida de almorzar, en la esquina de Chacabuco y Belgrano, un compañero que por ser funcionario tenía informaciones más frescas, nos confirmó lo que era inevitable pero en lo que locamente no queríamos creer. ¡Se murió!

Corrimos a juntarnos en velorio privado en nuestro cubil político de la calle Montevideo y salimos de apuro a comprar una bandera, que en nuestra improvisada organización no teníamos. Intuíamos tiempos terribles. Y los tiempos terribles llegaron.

Hoy, soñando de nuevo, y con motivos para ilusionarnos, porque hemos visto en estos siete años cosas que suponíamos que no llegaríamos a ver, recordamos aquel momento negro de nuestra Historia como Nación y de nuestra Historia personal.

Y después de imaginar muchas formas de hacerlo, creemos que nada mejor que recordarlo como el Gran Educador que fue. El viejo sabio, con el que nos enojábamos cuando no estábamos de acuerdo con alguna decisión (en que casi siempre terminaba teniendo razón), pero sobre todo el Maestro, el verdadero aunque no se diga de él que nunca faltó a la escuela.

PERÓN EDUCADOR

Durante un homenaje al doctor Ramón Carrillo, el hombre que personifica la política y la obra de Salud del Movimiento Nacional, una compañera de destacada y consecuente trayectoria, maestra ella, se lamentaba desde nuestro lugar de educadores diciendo que, así como tenemos en el sanitarista santiagueño el paradigma del Gran Médico, no teníamos el del Gran Educador. Es que olvidaba que ese paradigma en el Peronismo está representado –ni más ni menos- por el propio Fundador y Conductor de la Revolución Justicialista. Éste recordaba, irónicamente, que por tradición familiar pudo haber tenido un destino de galeno, pero que al no haber estudiado en la Facultad de Medicina y haberlo hecho en el Colegio Militar, nunca había matado a nadie.

Pero, si Perón no fue médico, sí fue un educador. Más precisamente, el Gran Educador, que nuestra compañera añoraba. Y lo de menos fue, en ese terreno, su paso formal por las aulas de la Escuela de Guerra, donde nacieron sus Apuntes de Historia Militar, que algún joven ex peronista arrepentido utiliza para atribuirle responsabilidad en los crímenes de la dictadura de 1976, por haber utilizado en ellos el término castrense aniquilar. A pesar de su sobresaliente relato de las vidas de los grandes generales de la historia y su minuciosa descripción de sus principales batallas, Perón diría, años después, que sólo se trataba, precisamente, de apuntes, para facilitar el estudio de los jóvenes oficiales.

El General tenía la condición innata del maestro. Esto se infiere de la lectura de muchos de sus discursos y de un sinnúmero de publicaciones. Su claridad literaria es tan notable con su valor didáctico. Ya en un discurso clásico, pronunciado el 10 de junio de 1944 en la Universidad Nacional de La Plata, bajo el título de Significado de la Defensa Nacional desde el punto de vista militar, iba más allá de establecer la doctrina que habría de guiar a nuestras fuerzas armadas hasta una década después de su derrocamiento en 1955, cuando se instaló la Doctrina de Seguridad Nacional, bajada del Pentágono para la cruel represión de los pueblos iberoamericanos.

En esta pieza se refería a la guerra moderna, que había dejado de ser enfrentamiento entre militares para dar participación a toda la población. Se trataba de la tesis del mariscal von der Goltz; La nación en armas. Por eso mismo, era imprescindible asumir el terrible flagelo que (la guerra) representa para una nación (y que) debe ser en lo posible evitada y solo recurrir a ella en casos extremos.

Un país en lucha puede representarse por un arco con su correspondiente flecha,…y apuntando hacia un solo objetivo: ganar la guerra.

Sus fuerzas armadas están representadas por la piedra o el metal que constituye la punta de la flecha, pero el resto de esta, la cuerda y el arco, son la nación toda, hasta la última expresión de su energía y poderío.

De ahí que la defensa nacional sólo es posible con una comunidad integrada, desarrollada y con relaciones internas armónicas. Por ello, una gran obra social debe ser realizada en el país; tenemos una excelente materia prima, pero para bien moldearla es indispensable el esfuerzo común de todos los argentinos…

La defensa nacional es así un argumento más, que debe incitarnos para asegurar la felicidad de nuestro pueblo.

En el plano económico La defensa nacional exige una poderosa industria propia, y no cualquiera, una industria pesada.

Dejaba atrás la concepción del país exclusivamente agrario. El obrero argentino, cuando se le ha dado oportunidad para aprender, se ha revelado tanto o más capaz que el extranjero. Eso permitió que se desarrollara espontáneamente una industria durante la primera guerra mundial, pero la indolencia del Estado, dominado por la ideología agrarista tradicional, permitió que desapareciera.

Ya en 1944, y en el marco de una exposición referida a la defensa de la nación aparecía su visión de la justicia social y de la independencia económica a través del desarrollo industrial.

El 11 de noviembre de 1953, siendo presidente de la Nación, expuso en la Escuela Nacional de Guerra una conferencia reservada, por el carácter de algunos de sus contenidos. Efectivamente, su divulgación podía afectar negativamente nuestras relaciones con países vecinos en sectores influidos por la propaganda anti argentina del departamento de Estado, enemigo de toda integración de los países del Sur.

En ella exponía magistralmente la prioridad de esa integración que no habían logrado San Martín y Bolívar y cuyo fracaso parecía condenarnos a ser eternos enemigos de Brasil y de Chile.

Convencido de que el mundo marchaba hacia la superación de los estados nacionales por conglomerados continentales, Perón decía: Yo no querría pasar a la historia sin haber demostrado, por lo menos fehacientemente, que poseemos toda nuestra voluntad real, efectiva, leal y sincera para que esta unión pueda realizarse en el continente.

Pienso yo que el año 2000 nos va a sorprender o unidos o dominados: pienso también que es de gente inteligente no esperar que el año 2000 llegue a nosotros, sino hacer un poquito de esfuerzo para llegar un poco antes del año 2000, y llegar en mejores condiciones que aquella que nos podrá deparar el destino.

...

La República Argentina sola, no tiene unidad económica; Brasil solo, no tiene unidad económica; Chile solo, tampoco tiene unidad económica; pero estos tres países unidos conforman quizá en el momento actual la unidad económica más extraordinaria del mundo entero, sobre todo para el futuro, porque esta inmensa disponibilidad constituye su reserva. Estros son países reserva del mundo.

…

Esto es lo que ordena, imprescindiblemente, la necesidad de la unión de Chile, Brasil y Argentina. Es indudable que, realizada esta unión, caerán en su órbita los demás países sudamericanos, que no serán favorecidos ni por la formación de un nuevo agrupamiento y probablemente no lo podrán realizar en manera alguna, separados o juntos, sino en pequeñas unidades.

Ya en el exilio, y produciendo el fenómeno único en la historia universal de conducir desde 15.000 kilómetros de distancia a un pueblo que se identificaba fielmente con sus ideales de Soberanía, Libertad y Justicia, para concluir con su glorioso regreso, tras diecisiete años de ostracismo, siguió ejerciendo la docencia. La correspondencia con que orientaba a sus seguidores alcanza una de sus mayores cumbres en las cartas destinadas a un hombre que, como él, provenía de las filas del Ejército y que, a su juicio, necesitaba de consejos que le permitieran pasar del mando militar a la conducción política; el mayor Bernardo Alberte.

El yorma, como lo llamaban cariñosamente los militantes, tenía la difícil misión de buscar la reconciliación entre dos bandos sindicales ferozmente enfrentados, y el general lo aconsejaba: “Nosotros (los militares EM) hemos sido educados para el mando, mandar es obligar, conducir políticamente, es persuadir. Al hombre es mejor persuadirlo que obligarlo. También media un abismo entre las formas de mando militar y las de la conducción política. Es preciso entonces que nos pongamos en la nueva técnica, ya que la teoría de la conducción contiene, tanto para la lucha activa como para la política, los mismos principios con los cambios impuestos en los medios de la acción. La lucha de dos voluntades contrapuestas, sigue siendo lo mismo.”

Para refirmar los buenos consejos, el General abrevaba, como viejo gaucho sureño, a su libro de cabecera por excelencia, el Martín Fierro: …`Viene el hombre con la astucia que ha de servirle de guía; sin ella sucumbiría, pero según mi experencia, se vuelve en unos prudencia y en los otros picardía.´ Nosotros, para esta lucha, necesitamos de los prudentes y de los pícaros.”

Y a Martín Fierro recurrió Perón, en uno de sus discursos finales dirigido a la turbulenta juventud de los ’70.

Y les doy estos consejos,
que me ha costao alquirirlos,
porque deseo dirigirlos.
Pero no alcanza mi cencia
hasta darles la prudencia
que precisan pa' seguirlos.

Enrique Manson
1º de Julio de 2010

lunes, 29 de junio de 2015

2015 Año del Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres


El Poder Ejecutivo declaró a 2015 como el Año del Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres. Se auspiciarán actividades, seminarios, conferencias y programas educativos que contribuyan a la difusión de evento histórico.
Mediante el decreto 28/2015 firmado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y por el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, el Gobierno nacional declaró a 2015 como el año de el “Año del Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres”.
La medida, publicada hoy en el Boletín Oficial, explica entre sus considerandos “que el denominado Congreso de los Pueblos Libres también conocido como Congreso de Oriente, Congreso Oriental o Congreso del Arroyo de la China, reunido a partir del 29 de junio de 1815 en la ciudad de Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, constituyó un acontecimiento de gran importancia histórica, siendo considerado como la Primera Declaración de Independencia del Río de la Plata”.

Señala que “en dicho Congreso, convocado por Don José Gervasio Artigas, participaron representantes de las Provincias de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Misiones y Corrientes y de la Banda Oriental (las cuales conformaban la “Liga de los Pueblos Libres”) y se trataron diversos asuntos tales como la organización política; el comercio interprovincial y con el extranjero; la política agraria, así como también la protección de la producción y del consumo interno”.

El Decreto indica además que,  entre otras medidas, “el Congreso llevado a cabo en la localidad entonces llamada Villa del Arroyo de la China (actual ciudad de Concepción del Uruguay) resolvió proclamar la Independencia respecto de todo poder extranjero, la reforma de los reglamentos de tierras y de aranceles y la organización institucional federal”.

Por otro lado, el Decreto destaca que “el Congreso de 1815 no tuvo un objetivo separatista del resto de las provincias, representando un importante antecedente de la Declaración de Independencia llevada a cabo en Tucumán el 9 de Julio de 1816; reafirmando las bases para la organización republicana y federal de nuestro territorio”.

El Poder Ejecutivo decidió así que “durante el año 2015, toda la papelería oficial a utilizar en la Administración Pública Nacional, centralizada y descentralizada, así como en los Entes autárquicos dependientes de ésta, deberá llevar en el margen superior derecho un sello, con la leyenda 2015 - Año del bicentenario del Congreso de los pueblos libres”.

Además, en el artículo tercero indican que “el Poder Ejecutivo Nacional auspiciará actividades, seminarios, conferencias y programas educativos que contribuyan a la difusión en el país de los hechos alusivos al Congreso de los Pueblos Libres”.

Por último, se invita “a los Gobiernos Provinciales y al de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a adherir al presente decreto”
PRESIDENCIA DE LA NACIÓN

Sucedió un 29 de junio

En 1784  nace Pedro de Angelis, fue uno de los primeros historiadores del país. Sus restos se encuentran en el Cementerio de La Recoleta. Constituye una de las figuras principales de la ciencia histórica argentina.  Angelis se había convertido en uno de los más importantes colaboradores de Juan Manuel de Rosas, fue un prolífico escritor, periodista, miembro de varias academias en el mundo,escritor del primer ensayo sobre Rosas, después de la caída de Rosas, se exilio a Montevideo y finalmente a Río de Janeiro. 
En 1935, se forma la Fuerza de Orientación Radical para la Joven Argentina (FORJA), un movimiento que seria clave para los grandes cambios políticos que engendraría Argentina del siglo XX.
En 1966 , El Gral. Juan Carlos Onganía asume la presidencia de la nación, tras derrocar a Arturo Illia, asumir es una forma de decir como el gral se apropio de un espacio que no le era legitimo. 
En 1974, Isabel Martínez de Perón se hace cargo de la Presidencia, otro momento crítico que debemos recordar, una presidencia que no sería tal, simplemente la vocera de intereses particular, el pueblo aun llora a Juan Domingo Perón. En 1987, Son profanados los restos del ex presidente Juan Domingo Perón, no sería nunca perdonado por las clases privilegiadas; ni aun hoy su nombre es sinónimo de causa nacional y popular, y enemigo de la oligarquía cipaya.
En 2011, el Senado aprueba la ley que declara de “interés nacional” la Producción Pública de Medicamentos, un avance más para la causa de los pueblos libres y soberanos.

martes, 23 de junio de 2015

¡Heroica Paysandú!

[La nota siguiente es una síntesis de la conferencia pronunciada el miércoles 10 de junio de 1964 por el Dr. José María Rosa con el patrocinio del Instituto Juan Manuel de Rosas]
"¡Heroica Paysandú! Yo te saludo 
hermana de la tierra en que nací, 
tus triunfos y tus glorias esplendentes
se cantan en mi patria como aquí".
Cantaba el negro payador Gabino Ezeiza y sus estrofas han llegado hasta nosotros, aunque pocos saben su significado. ¿Para quién, que no sea alguien versado en historia dicen algo los nombres de Leandro Gómez, Lucas Piriz, Federico Aberastury, y tantos héroes de la "heroica" que se sacrificaron por el pueblo contra el imperialismo? ¿ Quién recuerda las estrofas de Olegario Andrade que hace cien años repiten todos, grandes y chicos...?
"¡Sombra de Paysandú! ¡Sombra gigante
que velan los despojos de la gloria.
Urna de las reliquias del martirio 
¡Espectro vengador!
¡Sombra de Paysandú! Lecho de muerte
donde la libertad cayó violada
¡Altar de los supremos sacrificios! 
Yo te voy a evocar..."
¿Quién sabe hoy, después de un siglo de historia falsificada y enseñanza colonialista en nuestras escuelas, que en Paysandú, tierra oriental, empezaría esa grande, esa tremenda epopeya de la guerra del Paraguay, donde todo un pueblo hermano fue sacrificado por defender al pueblo argentino y oriental de la prepotencia de los imperialistas? ¿Quién no supone que Bartolomé Mitre que tiene estatuas, avenidas, pueblos con su nombre, fue un gran presidente, precisamente porque la historia oficial ha borrado de sus capítulos a Paysandú y a la guerra del Paraguay?.
La defensa del pueblo
Voy a explicar en las pocas palabras de esta nota lo que pasó en Paysandú hace casi cien años: en la noche del año nuevo entre 1864 y 1865. Para que se recuerde el año nuevo de 1964-65 ya que -a no ser que ocurra el milagro del restablecimiento de un gobierno popular- no habrá recuerdos oficiales de la inmolación de Paysandú.
La misma lucha que tenemos hoy, la tenían nuestros abuelos hace una centuria. Por una parte estaba un pueblo que quería ser libre y ser dueño de sus destinos, por la otra una oligarquía empeñada en mantenerlo en condición deprimente. Aquél estaba defendido por sus caudillos –que en esos tiempos eran el "sindicato" de los gauchos y artesanos-; éstos se apoyaban en las fuerzas extranjeras, o que engañaban a los suyos.
Eso pasaba en la Argentina de hace cien años. Juan Manuel de Rosas, gran jefe popular idolatrado por su pueblo, y que supo resistir con gallardía los embates de Inglaterra y Francia aliados a la oligarquía de los unitarios argentinos, había caído derrotado en Caseros volteado por el propio ejército argentino sublevado por su jefe, Justo José de Urquiza, pasado al imperio de Brasil –con quien estábamos en guerra –y de quien recibió dinero, armas y soldados. Contra ellos se estrelló el pueblo en Caseros el 3 de febrero de 1852.
Pero un orden tan firme como el federal no se derrumba de la noche a la mañana. El pueblo tenía conciencia de su posición y si había cedido a las bayonetas nacionales y extranjeras, costaba hacerle perder sus privilegios.
No era posible un gobierno sin apoyo del pueblo, por lo menos sin engañar al pueblo. Y aquí viene el papel de Urquiza, que al día siguiente de Caseros se declara caudillo, calificó a los oligarcas de salvajes unitarios e impuso la divisa roja del federalismo, el color del pueblo en la Confederación Argentina desde los tiempos de Artigas, Facundo Quiroga y Rosas. Urquiza, traidorzuelo sin grandeza, lleno de apetencias y sediento de dinero se dijo jefe del pueblo, habló del partido federal y usó la divisa colorada, y desgraciadamente fue creído. Todo era una comedia arreglada con los oligarcas para poder dominar de manera definitiva. Mientras clamaba contra los salvajes unitarios y hablaba del pueblo y sus derechos, se los fue quitando uno a uno. E impidió que otros grandes y prestigiosos caudillos federales resurgieran, como Nazario Benavídez, el valiente sanjuanino, asesinado en la prisión de su ciudad natal.
Pavón
Finalmente un día, cuando Urquiza creyó segura la cosa, se dejó vencer por Mitre. ¡Por Mitre, que jamás había ganado una batalla en su vida! Fue el vencedor aparente en la batalla de Pavón el 17 de setiembre de 1861, ya que Urquiza se retiró sin combatir dejando que a los federales los degollasen los mitristas.
Esto parece enorme, pero los documentos cantan. Urquiza se había arreglado con los mitristas por agentes norteamericanos y masones (está probado), comprometiéndose a perder la batalla de Pavón. A cambio de eso le dejarían el gobierno de Entre Ríos, gozar de su inmensa fortuna y acrecentarla con nuevos negociados; pero debería entregar a los pobres criollos que clamaban ¡viva Urquiza! creyéndolo un caudillo auténtico de los quilates de Rosas o Facundo cantaban la Refalosa partidaria y llevaban al pecho la roja divisa federal. Eso fue Pavón el 17 de setiembre de 1861.
Y ocurrió entonces que otro gran oligarca y degollador de gauchos – que en la historia oficial pasa por un viejito muy bueno, muy demócrata y muy amante del pueblo –, un tal Domingo Faustino Sarmiento, que pertenecía al partido unitario, aconsejó a Mitre el 20 de setiembre de 1861: "No ahorre sangre de gauchos, es un abono" que debemos hacer útil al país; la sangre es lo único que tienen de humanos.". Y el ejército vencedor en Pavón se lanzó a degollar gauchos, siempre claro está que los ganchos no se hicieran mitristas. ¿Cuántos degollaron? El número lo ha ocultado cuidadosamente la historia oficial, pero los revisionistas lo sabemos: fueron más de 20.000 en dos años. Una cifra que espanta si tenemos en cuenta que la argentina de entonces apenas pasaba de un millón de habitantes. Un uruguayo a las órdenes de Mitre – el general Venancio Flores - se paso a degüello casi todo el resto del ejército federal, en Cañada de Gómez 'el 22 de diciembre; los uruguayos. Sandes; Iseas, Arredondó, Paunero y el chileno Irrazaval degollaron a miles y miles de riojanos, cordobeses y catamarqueños. Por eso se levantó el General Ángel Vicente Peñaloza, el llamado el Chacho, que quería defender a los suyos. Chacho era un ingenuo que creía que Urquiza lo iba a ayudar a combatir a los mitristas. ¡Bueno!... No era culpa del Chacho solamente, porque todos los federales creían en Urquiza; decían que algún día Urquiza volvería de Entre Ríos para tomar la lanza y emprenderla contra los oligarcas. ¡Viva Urquiza! Y Urquiza vivía y aplaudía – en secreto – a Mitre y a Sarmiento. Así murió el Chacho; o mejor dicho lo asesinaron y Sarmiento mandó colgar su cabeza en lo alto de un palo. "No hay que ahorrar sangre de gauchos..." Y Urquiza que aparentaba alentar al Chacho lo alentó a Sarmiento.
En el Uruguay
Después de pavonizar la Argentina, los mitristas se fueron a pavonizar al Uruguay. Había allí un gobierno blanco, tradicionalmente amigo de los federales argentinos. No estaba a su frente un caudillo sino un abogado, don Prudencio Berro, buena persona que protegía a los criollos de su tierra. Por eso había que sacarlo; por eso y porque no les hacía mucho caso a los brasileños e ingleses que pretendían manejar al Uruguay. Como Mitre era aliado de los brasileños mandó al Uruguay al general uruguayo, pero que estaba a sus órdenes, Venancio Flores (el degollador de Cañada de Gómez) para que lo sacase al presidente Berro, se hiciera presidente él, y entregase el país a los brasileños e ingleses.
La "Cruzada Libertadora"
Claro es que para invadir el Uruguay, Mitre y Flores inventaron un pretexto. El presidente Berro andaba en conflicto con un canónigo de la Catedral de Montevideo expulsado de su cargo por meterse en política. ¡Ya estaba el pretexto! Aunque Mitre y Flores eran masones, levantaron en sus banderas una cruz y llamaron a su aventura "cruzada libertadora". Y así se lanzó Flores el 19 de abril de 1863 a libertar y los brasileños le mandaron plata. Y los católicos (no hablo de los buenos católicos, sino de los zonzos) lo apoyaron... Pero los orientales se defendieron. Nada podían los soldados mitristas y el oro brasileño contra el coraje criollo. Y no eran solamente los orientales blancos, porque muchos argentinos federales cruzaron el río al comprender que en la otra Banda se libraba la batalla por la libertad y por el pueblo.
El emperador del Brasil, que se llamaba Pedro II, quería acabar cuanto antes con la "cruzada libertadora". ¿Cómo era posible que un puñado de orientales resistiese a los batallones mitristas disfrazados de floristas y al dinero que se le mandaba desde Río de Janeiro? Y quiso intervenir en la guerra buscando un pretexto cualquiera: que la guerra civil era larga y molestaba a los brasileños con estancias en el Uruguay. Mitre dijo otro tanto. De la mano, Mitre y el emperador acabarían con los blancos uruguayos y pondrían a Venancio Flores en la presidencia de la República.
Paraguay
Pero entonces se oyó una voz desde el norte: el Paraguay. Gobernaba Paraguay un gran patriota que se llamaba Francisco Solano López, hombre de temple como se da pocas veces en la historia. La nuestra lo trata mal por haber hecho lo que hizo. No importa: mañana, cuando la Argentina sea de los argentinos, lo tratará muy bien; le levantaremos estatuas y borraremos la iniquidad de la guerra del Paraguay. López dejó oír su voz de alerta desde Asunción, cuando Mitre y Pedro II se disponían a comerse el Uruguay. "¡Cuidado!... ¡Manos afuera de la República Oriental, porque habría quien la protegiera! Al primer soldado brasileño o mitrista que atravesase sus fronteras, irían los paraguayos a protegerla." Y no era un chiste. Paraguay entonces no era lo que es ahora, después de la guerra donde lo aniquilaron. Era un gran país, con ferrocarriles, telégrafos, hornos de fundición y gran riqueza. Todo eso lo ofrendaría Solano López en beneficio de sus hermanos orientales y argentinos que gemían bajo Brasil, Inglaterra y el mitrismo. Vendría a libertar el Río de la Plata el bravo y corajudo guaraní, ya que su defensor, que debió ser Urquiza, se estaba tranquilamente en su palacio San José.
 
Historieta sobre la Guerra del Paraguay. Texto: Gabriel Solano López. Dibujos: Francisco Solano López. Clic para descargar
Paysandú
El ministro inglés en Buenos Aires, Mr. Thornton quería destruir al Paraguay, que era un país libre de ellos, que se permitía tener fundiciones de propiedad del Estado y no comprarle géneros de Manchester o Birmingham. Fue Mr. Thornton quien anudó la alianza mitrista-brasileña para invadir el Uruguay y acabar con los blancos, asegurando que Paraguay no se metería.
Y aquí viene lo de Paysandú. El ejército brasileño cruzó la frontera en el invierno de 1864 y se fue contra la ciudad de Paysandú, defendida por el general Leandro Gómez con un puñado de hombres; la escuadra brasileña, después de ser abastecida de bombas por Mitre en Buenos Aires, remontó el río Uruguay y bloqueó Paysandú. La ciudad, defendida por ochocientos o mil voluntarios, estaba sitiada por un ejército de 20,000 brasileños y floristas (afortunadamente para el honor argentino no llegaron a tiempo los mitristas) y una escuadra poderosa de quince buques, entre ellos algunos acorazados, con los cañones más potente s de la época.
El 6 de diciembre empezó el sitio, el épico sitio de Paysandú. De Buenos Aires, de Córdoba, de Entre Ríos, de Corrientes, miles de voluntarios argentinos fueron a pelear y morir si fuese necesario junto a Leandro Gómez. Pero Urquiza no los dejó pasar; hasta último momento se esperó que el caudillo argentino, a quien todavía se tenía por jefe del partido popular, cruzase el río y liberara Paysandú. Pero enfrente de ella, en su palacio de San José, desde el cual se podían seguir los pormenores de la lucha, Urquiza se limitaba a prometer que iría. ¿Iría?. Ya lo habían comprado los brasileños – muy en secreto, pero los documentos han sido encontrados porque nada queda ajeno a la historia – por casi dos millones de francos.
Le compraron a un precio altísimo todos los caballos entrerrianos, y eso significó un negocio para Urquiza, que embolsó una diferencia de 390.000 patacones de plata (más o menos dos millones de francos oro, algo así como trescientos millones de pesos de nuestra moneda). La condición era que se quedara quieto, pero prometiéndole a los suyos que iría a liberar a Paysandú. Porque si Urquiza no hubiese dado esta promesa y hubiese renunciado a la jefatura del partido federal, los argentinos solos hubieran liberado la ciudad.
Paysandú resistió 30 días el fuego de los cañones brasileños y la metralla de los regimientos floristas.
Con su guarnición reducida a poco más de doscientos hombres, sin municiones, sin velas siquiera para alumbrar las noches, Leandro Gómez seguía resistiendo entre las ruinas de la ciudad. El general brasileño – Propicio Menna Barreto – había prometido al emperador que la bandera brasileña ondearía en lo alto de Paysandú la noche de año nuevo; y ésta se acercaba y todavía estaba allí la oriental, iluminada por las granadas mitristas disparadas por los cañones brasileños. El último ataque, la noche de año nuevo, fue tremendo, pero la bandera oriental seguía allí. Finalmente, el 2 de enero, los defensores de Paysandú, que ya se defendían a cascotazos, fueron masacrados. A Leandro López se le fusiló como a casi todos los suyos. Entre los pocos que se escaparon por haberse escondido entre las ruinas, estaba un joven argentino llamado Rafael Hernández, cuyo hermano José (futuro autor de Martín Fierro) no pudo pasar desde Entre Ríos porque Urquiza no lo dejó. También quedaron Carlos Guido Spano, Olegario Andrade y lo más granado de la juventud federal argentina mordiéndose los puños de rabia por no haber podido pelear y morir en Paysandú. Mitre felicitó al almirante brasileño Tamandaré y al general Propicio Menna Barreto por su "hazaña". Pero, como era de rigor, desde el norte Francisco Solano López ordenaba a sus divisiones que empezaran la guerra para librar al Plata de la oligarquía. Y si no podían, para morir como mueren los patriotas.
Así empezó la guerra del Paraguay hace casi cien años.


CUANDO UN NOMBRE ES UNA OFENSA

En diciembre de 2007, un día antes de asumir la presidencia de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner conmovió a los presidentes latinoamericanos con palabras referidas a la constitución de un nuevo instrumento financiero destinado a reforzar la soberanía regional: el Banco del Sur. Lo que los conmovió no fue un concepto económico. Fue el reconocimiento de una de las más graves –tal vez la más grave- de las culpas que arrastra el Estado Argentino.

La presidenta electa reconoció, ante el presidente paraguayo, Nicanor Duarte Frutos, la vigencia de la más antiamericana de las guerras: la que la llamada Triple Alianza, llevó adelante contra el heroico Paraguay del mariscal Francisco Solano López.
Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz

Posadas-Encarnación

No han faltado los historiadores que rebautizaran como Triple Infamia a esa guerra fratricida. A esa guerra en que los ejércitos aliados estaban compuestos por afrobrasileños, a los que se les prometía quitar las cadenas de la esclavitud si regresaban con vida, y por argentinos que llegaban a los campos de reclutamiento acompañados de remitos como aquel conocido de “le mando cien voluntarios. Devuélvame las maneas.”
Esos gauchos no llegaban maneados por temor a pelear, por cobardía. Bien los expresaba don Ricardo López Jordán al exigir a Urquiza que abandonara la alianza espuria que lo ataba por los compromisos secretos con el mitrismo y los dineros públicos recibidos, una vez más, del Imperio esclavista: "Usted nos llama para combatir al Paraguay. Nunca, general, ese pueblo es nuestro amigo.”
El Paraguay de López había construido el primer ferrocarril, y el primer telégrafo del continente. Sin embargo, las oligarquías vecinas lo consideraban un pueblo bárbaro que había que civilizar, alentadas por el Imperio Británico.
Así se produjo la masacre. Cinco años después no estaba el tirano López en Asunción, pero tampoco había ferrocarriles, ni telégrafos. Tampoco había Paraguay, al decir de Carlos Guido y Spano:

Llora, llora, urutaú

en las ramas del yatay.

Ya no existe el Paraguay

donde nací, como tu.

Llora, llora, urutaú

Don Hipólito Yrigoyen canceló durante su presidencia la inicua deuda de guerra con que se había condenado al vencido. Juan Perón, devolvió en 1954 los trofeos obtenidos con el derramamiento de sangre hermana. Cristina Fernández pidió perdón al pueblo paraguayo en 2007.

Sin embargo, poco ha cambiado en la nomenclatura de las calles de las ciudades argentinas. Una reciente iniciativa propone reemplazar los nombres que evoquen batallas libradas en guerras civiles. Tal vez haya llegado la hora de que los nombres vergonzosos de Caseros y Pavón, en que se derramó sangre de hermanos, sean justicieramente sustituidos.

Con más razón, cuando se trate de nombres que ofenden, con recuerdos ignominiosos, la hermandad que está construyendo nuestro continente. ¡Como verían San Martín y Bolívar tales nombres que son la negación misma de su sueño de integración!
Nos resignamos a que el nombre del general que sólo ganó en Pavón, porque el enemigo le regaló la victoria, y el que apenas ha quedado victorioso en la llamada “guerra de policía”, en la que -si comparamos la población de entonces con la de 1976- se asesinó a muchos más que 30.000 argentinos, sobreviva en calles menores.
Pero es la negación misma de lo hecho por Hipólito Yrigoyen, por Juan Perón y por Cristina Kirchner, el que la avenida que lleva al puente que une nuestra Posadas, capital de Misiones, con Encarnación en el Paraguay lleve el nombre de Bartolomé Mitre.
¿No ha llegado la hora de reemplazar esa denominación ofensiva por una que haga referencia a la Hermandad de los Pueblos Suramericanos?
Enrique Manson
Enero de 2011

martes, 16 de junio de 2015

FRASES DE JOSÉ MARÍA ROSA

"Tengo fe en la Argentina: preveo gobiernos populares y, por lo tanto, nacionalistas"
"El patriotismo, como todos los valores sociales-la religión, el derecho, el lenguaje, etc- nace en las capas populares y crece de abajo arriba, como las plantas."

"Es el pueblo el que educa a las clases altas y no las clases altas la que educan al pueblo. No comprender esto es no saber una palabra de política..."

El historiador (el buen historiador) tiene mucho de profeta: como conoce y comprende el pasado, puede conocer y comprender el presente, y hasta predecir el futuro.


"Nuestra ley penal castiga con la más infamante de las penas al traidor a la patria, definiéndolo como 'quien presta ayuda y socorro al enemigo'; no dice que hay que levantarle estatuas. También el Código Penal castiga como apologista del delito a'quien hace el elogio de hechos castigados por la ley'; no dice tampoco que hay que hacerlo académico de la Historia"


"En las colonias la regla es la desigualdad social, en las colonias la libertad es para pocos..."


"La historia falsificada es un muro de piedra interpuesto entre nosotros y el pasado argentino"


"A la época de Rosas no se podía estudiarla. Era necesario negarla en bloque; condenarla sin juicio previo: tiranía y nada más"


"No es culpa de los de afuera, es culpa nuestra. Porque los factores de dependencia, de colonialismo, son internos"


"No basta con decir que somos un país subdesarrollado y quedarnos contentos"


"Hubiera sido absurdo que un gaucho invocara el Art. 14 para escapar a la leva, o un quintero de las orillas pretendiera votar por el candidato de sus preferencias en los comicios"


"Existen dos historias, como existen dos Argentinas: de un lado la minoritaria y extranjerizante, del otro la popular y nacionalista"


"La noción de una patria-factoría apoyada en un relato histórico amañado, que intentó consolidarse después de Caseros ... pudo mantenerse, y a duras penas, mientas una sola clase social fue toda la Argentina"


"Rosas es un hombre que lucha contra su tiempo. Parece más de la segunda mitad del siglo XX ... que de la primera mitad del XIX que le tocó vivir cuando los imperios se extendían sin vallas, no gobernaban las masas y los intelectuales se perdían entre las palabras del liberalismo"


"A una edad en que los jóvenes se atiborraban en Buenos Aires o en Córdoba de latines y frases retóricas, y llamaban a eso aprender; la enseñanza agreste enseñó a Rosas a meditar y formar sus propios juicios y razonamientos"


"El problema esencial no es la figura de Rosas sino el criterio distinto que se tenga para juzgarlo"


"Rosas no eligió el lugar de su exilio: el Conflicto que lo llevó a Europa lo dejó en el puerto de Southampton, y allí se quedó los veinticinco años que le restaban de vida. Da la impresión de que, no siendo su patria, todo otro lugar era indiferente a ese gran criollo que fue Juan Manuel de Rosas"




José María Rosa


SUPLEMENTO Nº5 PEPE ROSA

SUPLEMENTO Nº5 PEPE ROSA junio 26, 2017 Suplemento especial Nº 5 UNA MUCHACHA DE LOS TOLDOS En 1935, plena Década Infame...