martes, 13 de octubre de 2015

Carlos Mugica: muerte y resurrección Por Pablo Adrián Vázquez




El 11 de mayo de 1974 fue signado por la tragedia. El padre Carlos Mugica había
celebrado misa en la iglesia de San Francisco Solano, en el barrio porteño de Villa Luro,
situada la misma en la calle Zelada 4771. Una vez terminada la ceremonia tenía otro
compromiso. Lo esperaban en Lanús, en el Conurbano Bonaerense, para luego ir a un
cumpleaños. Lo había ido a buscar su amigo Ricardo Capelli a eso de las 19: 40 hrs.
para acompañarlo en ese raid en un auto Renault 4 – L.
A las 20. 15 hrs, a la salida del templo, una voz corta el aire con su llamado. Su amigo
Capelli lo recordaba años atrás: “Salí caminando hacia el auto y escuché de espaldas
que lo llamaban: “Padre Carlos”. Era algo normal. Y al segundo escuché que Carlos
decía: “Hijo de puta.” Y automáticamente una balacera atroz. Yo estaba a una casa y
media, a pocos metros, en la misma vereda y sentí un golpe en mi pecho. Las balas me
derribaron. Y caigo mirando hacia donde estaba Almirón. A Carlos lo mató Almirón”.
El asesino en cuestión fue el comisario Rodolfo Eduardo Almirón, el jefe operativo de
la A. A. A. El secuaz del ministro de Bienestar Social, e ideólogo de la Triple A, José
López Rega bajó de su auto y le disparó al sacerdote 5 tiros, dándole un cobarde tiro de gracia en la espalda.
El padre Vernazza salió de la iglesia, al oír los disparos, y corrió a darle la
extremaunción. Los llevaron a ambos en un viejo Citroën y fueron trasladados al
hospital Salaberry, Mugica murió mientras Capelli fue trasladado a otro nosocomio, al
tiempo que el grupo de “el Brujo” estuvo temeroso que el sobreviviente delatase al asesino.
Tras su entierro en el cementerio de Recoleta, las versiones iniciales sindicaron a la
organización Montoneros del hecho. Mugica, que había conocido de jóvenes al núcleo
inicial de los futuros ajusticiadores del dictador Pedro Eugenio Aramburu, los instaba a
deponer las armas. A su vez, las críticas del grupo al accionar del Padre fueron duras
por su cercanía a López Rega en el Ministerio. Estas tensiones sirvieron de excusa para
que sectores de la derecha peronista y detractores de “la M” los pusiesen en la mira de
la condena social por el luctuoso suceso.
La verdad, se supo años después, fue otra. La condena a Almirón llego tarde y la muerte lo encontró en la cárcel.
Quien fue Mugica? Nacido el 7 de octubre de 1930 en el seno de una familia
tradicional. Su padre Adolfo Mugica, del conservador partido Demócrata, fue legislador,
y luego ministro y canciller del presidente desarrollista Arturo Frondizi,
mientras que su madre Carmen Echagüe era descendiente del general federal Pascual Echagüe.
De sus 7 hermanos fue quien optó, a los 21 años, por colgar los libros de Derecho y
optar por el sacerdocio. Se incorpora en el Seminario Metropolitano de Buenos Aires, se
ordena como sacerdote en 1959, se relaciona en Resistencia con el monseñor Juan José
Iriarte, y luego con el cardenal Antonio Caggiano, mientras desarrollaba su magisterio
como docente en la Universidad de El Salvador y ejercía sus funciones sacerdotales en
la Iglesia de Nuestra Señora del Socorro.
Su asistencia a los humildes desde la parroquia de Santa Rosa de Lima, su acercamiento
al peronismo y su opción por el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo lo definen integralmente.
Hélder Camara, Camilo Torres y el Che fueron, junto a Perón, sus referencias políticas
para encaran su ministerio con los mas necesitados en la actual Villa 31.
En el Barrio Comunicaciones levantó la parroquia Cristo Obrero, en la que ejerció su
compromiso hasta el día de su asesinato, y también colaborando con el padre Jorge
Vernazza, como vicario de la parroquia San Francisco Solano.
En 1967, viajó, en nombre de monseñor Podestá, a Bolivia, para reclamar el cuerpo del
Che e interesarse por la suerte de los prisioneros que acompañaron al Comandante Guevara.
Los hechos se precipitan. La puja con monseñor Aramburu se intensifica al tiempo que
su compromiso con al lucha popular se afianza. El responso a los combatientes
montoneros caídos en un enfrentamiento, junto al padre Hernán Benítez lo puso en la
mira de los sectores reaccionarios. Al tiempo que camadas de jóvenes toman su mensaje
y ejemplo como bandera de lucha.También supo utilizar los medios de comunicación a su favor, sumando figuras del mundo artístico a su accionar, pero generando recelos varios.
Hasta se atrevió a escribir una Misa para el tercer Mundo y grabarla en un disco con el
Grupo Vocal Argentino. Amenazado por derecha e izquierda, estigmatizado por su origen de alcurnia y su contacto con los villeros, la entrega al magisterio de Cristo fue absoluta.
Hoy descansan sus restos en la Villa que lo vio trabajar y militar, confiando que 40 años
de su asesinato sean, más que una fecha de homenaje formal, un momento de reflexión
hará re-impulsar nuestro compromiso por un proyecto de liberación encarnado en su ejemplo de cristiano comprometido con el pueblo.
Miembro de Número del Instituto Nacional Manuel Dorrego

QUIEN HIZO EL 17 DE OCTUBRE-PUBLICADO POR EL INSTITUTO NACIONAL DE REVISIONISMO HISTÓRICO ARGENTINO E IBEROAMERICANO MANUEL DORREGO





¿Quién hizo el 17 de octubre? 
Por José María Rosa.
Publicado en la revista Línea, Octubre de 1980.
Al 17 de octubre nadie lo hizo, nadie lo dirigió, nadie lo “planificó” (para usar expresión grata a quienes imaginan las conmociones populares con planes elaborados). Fue espontáneo. No lo hizo nadie, porque lo hicieron todos: fue ese ser anónimo que llamamos el Pueblo y se maneja más por emociones que por razonamientos. Y por eso la gente materialista no puede comprenderlo.
No fue el desplazamiento de Perón exigido por los comandantes de Campo de Mayo el 9 de octubre, lo que produjo la conmoción del 17. El presidente Farrel se vio obligado a aceptar el planteo de Campo de Mayola mañana del 10, y Perón extendió de inmediato la renuncia a sus tres cargos políticos –ministro de Guerra, secretario de Trabajo y vicepresidente de la República- agregando la solicitud de retiro de la actividad militar.
No será su caída política lo que produjo la reacción popular. Los obreros perdían un Secretario de Trabajo pero ganaban un conductor. Concentrados la tarde del 10 frente a la Secretaría de Trabajo, lo proclamaron líder del partido a formarse (se anunciaban las elecciones presidenciales).Ni los más optimistas se hacían ilusiones de ganar, pero lo levantaban como bandera.
Iniciarían con el nombre de Perón el partido de los trabajadores argentinos, que socialistas y comunistas olvidaron por seguir rumbos extranjeros. No les importaba que los diarios de la oligarquía lo llamen fascista o nazi. No se pagaban de palabras sino de realidades. Les constaba que el coronel era muy argentino, muy amigo de los obreros, y la oligarquía lo odiaba. Suficiente para saber qué significaba Perón.
El Coronel aceptó “ponerse al servicio del Pueblo” apenas se le despachara su solicitud de retiro. Tampoco creía en un triunfo inmediato, pero tenía fe que ese movimiento terminaría por imponerse, porque representaba la realidad argentina como ninguno de los partidos: “Venceremos en un año, o venceremos en diez, pero venceremos” fueron sus palabras.Hasta el sábado 13 el “movimiento” quedó en promesa. Las barriadas populares del Gran Buenos Aires y de las ciudades del interior permanecieron tranquilas, mientras las señoras del Barrio Norte y los “intelectuales” democráticos festejaban alborozados, al compás de las marsellesa, 
el alejamiento del coronel nazifascista (el eco de la guerra mundial en las mentalidades extranjerizantes, los llevaba a ver con ojos extranjeros los hombres y cosas de nuestra política).
 Pero al atardecer del sábado 13, las radios y los vespertinos dijeron que Perón había sido detenido y confinado en Martín García. Crítica daba la noticia con título catástrofe: “Ya no constituye un peligro para el país”. 
El fermento que llevaría a la explosión del 17, empezó ese anochecer del 13 cuando se supo que el coronel del Pueblo con regocijo de la prensa “seria” y del Barrio Norte, había sido detenido. Allí empezó la ola: sorda e impotente el domingo 14, bullente el lunes 15, decidida el martes 16 y desbordante el miércoles 17.
¿La dirigió alguno?....No se actúa sobre la multitud inorgánica por una acción deliberada.
Indudablemente Evita trasmitió su dolor y su fe a los amigos que frecuentaba, 
pero las palabras de María Eva Duarte no tenían aún la resonancia que alcanzarían después 
las de Eva Perón. Se ocupó de gestionar un recurso de habeas corpus, que los abogados eludían,
 y en sus andanzas fue cobardemente agredida por un grupo de libertadores, y rescatada 
–a duras penas- por la policía con el rostro cubierto de hematomas. Su amiga Pierina Dealessi la ocultó en su casa, donde permaneció hasta el 17. ¿Mercante?...El 13 Avalos lo arrestó en Campo de Mayo donde permaneció hasta el 17. 
¿Los dirigentes obreros vinculados a Perón?...Hicieron lo que pudieron: convocaron a la comisión general de la C.G.T. para una huelga por la libertad de Perón, pero no encontraron apoyo suficiente: la mayoría se mostraba reacia. Perón había hecho mucho por los obreros, pero no les parecía prudente jugarse por un militar derrotado. “Otros coroneles no nos van a faltar; en Campo de Mayo tendremos una docena” se oyó decir, cosas de dirigentes sindicales despistados. Diez horas largas-hasta las 21 del martes 16- deliberó la C.G.T. en la sede de los tranviarios. Los peronistas deben negociar: la huelga no será por la libertad de Perón, sino por la libertad de todos los presos políticos y sociales, sin nombrar al coronel. Con todo, apenas consiguen una mínima mayoría para aprobar una huelga anónima de 24 horas para el jueves 18.
No fue pues, la organización confederal obrera lo que produjo la conmoción del 17. Al votarse la huelga para el 18 (21 horas del martes 16) ya hay manifestaciones espontáneas en Avellaneda. Algunos cruzan el puente pese a que la policía de la Capital, por orden de su jefe, el coronel Emilio Ramírez decidido antiperonista, trata de impedirlo. Pero la avalancha se produce.
Dice el escritor norteamericano Robert Potash que “la falta de firmeza del general Avalos…al negarse a refrendar medidas que pudieran provocar bajas civiles…actitud ciertamente desusada en un profesional instruido profesionalmente en el uso de la fuerza” fue lo que produjo la victoria de Perón. Debería saber que a los militares argentinos se los instruye en el uso de la fuerza para emplearla contra enemigos igualmente instruidos en ella, pero no para enfrentar a un pueblo desarmado. Podría recordarse que el general Nicolás Levalle, uno de los militares más auténticos de nuestra historia, dijo el 31 de julio de 1890, siendo ministro de Guerra de Juárez Celman: “que si se trataba de pelear contra fuerzas organizadas, fueran pocas o muchas, podía contarse con él; pero si es contra un pueblo indefenso, mujeres y niños ¡jamás!

viernes, 9 de octubre de 2015

PROCLAMA



















PROCLAMA
Jamás olvide el Pueblo la marcha de hidalguía
de fervor argentino, brillante, temerario,
que se repite idéntico en cada aniversario
de aquel Sábado Santo de la ciudadanía

Jamás olvide el Pueblo la gloria que lo cubre
desde que sólo, inerme, con la única fuerza
de su fe –que la insidia vislumbrara dispersa-
coronó victorioso las jornadas de octubre

Jamás olvide el Pueblo su semana de espanto.
Por obra del impulso del odio y la venganza,
vivió la noche negra de la desesperanza:
y el clarín fue silencio, la campana fue llanto.

Jamás olvide el Pueblo su dolor, sus engaños,
la explotación indigna de los amos antiguos,
ni los hijos hambrientos, ni los sueldos exiguos.
Jamás lo olvide el Pueblo hasta el fin de los años.

Recuerde siempre el Pueblo que fue por su heroísmo,
por el valor ingenuo de las almas sencillas,
que rompió la costumbre de vivir de rodillas:
que librando al caudillo se descubrió a sí mismo.

Recuerde siempre el Pueblo que pasará la Historia
y morirán los hombres, caducarán los mundos,
y los valles ubérrimos yacerán infecundos,
pero en alguna parte, quedará la memoria

de los grupos sedientos, de los descamisados,
que jugando la vida por un presentimiento,
quebraron a pie enjuto la espina y el sarmiento
y el muro de granito de los privilegiados.

Recuerde siempre el Pueblo que la brega es ingrata:
Que si el presente es claro y la vida es tranquila,
la traición se agazapa y se esconde y vigila
en el rumor que repta, y en la bomba que mata.

Para llegar al todo de su futuro cierto
recuerde siempre el Pueblo que el único camino
son el brazo incansable y el cerebro despierto,
y el orgullo altanero de sentirse argentino.



Enrique José Guillermo Manson


1954

jueves, 8 de octubre de 2015

OCTUBRE ENTERO-DE FERMÍN CHAVEZ

Cada día el peronismo tiene la oportunidad de crecer, por las cualidades propias de su surgimiento, por ser un movimiento inclusivo, trascendental, sustentado en los valores de justicia social, la independencia económica y la soberanía nacional. Por que su pensamiento y su movimiento es la base de la constitución de todos los pueblos que deseen ser soberanos, independientes y solidarios.
El peronismo es todos y todas al servicio de todos y todas. El peronismo es el pueblo en movimiento.
Hoy en una nueva entrega de las Publicaciones de la Biblioteca y Centro Documental José María Rosa, compartimos con todos y todas un poema del genial Fermín Chavez, nacionalista, historiador y peronista.

Octubre entero
Por Fermín Chávez
Miradme así en octubre, la boca levantada,
para decir los nombres que en mi sangre macollan.
Todo lo que en el Pueblo se vuelve luz gritada
cuando el hombre y la tierra se buscan y se apoyan.
Miradme así en octubre, con mi ruano mañero
que a la fiesta del pueblo me arrimó receloso.
Traigo un campo de huesos. Viene el paisaje entero
con un perro y un chico y un arroyo barroso.
Traigo la voz del pueblo en mi boca de octubre,
en mi sangre de octubre parecida a una mora.
Miradme así en octubre, con las manos de octubre
y tendones rosados empujando a la aurora.
Quiero mirar la patria en el humo que sube
azul desde las fábricas, azul desde mis venas,
nombrarla en un tobillo que no tiene cadenas,
mirarla como el hombre cuando mira a la nube.
Quiero decir obrero, decir descamisado.
17 de octubre, laurel en la tormenta.
Quiero abrir una fiesta en mi jergón colorado
y una garza rosada.(La aurora que se asienta).
Miradme así en octubre, con mi ruano mañero
que la fiesta del Pueblo me arrimó resudado.
Traigo un campo de lino. Viene mi octubre entero.
Con un perro y un chico y un arroyo cortado. 

miércoles, 7 de octubre de 2015

POR OTROS 17 DE OCTUBRE...

17 DE OCTUBRE DE 1945













Por otro 17…
MIERCOLES 17 DE OCTUBRE DE 1945
JOSE MARIA ROSA


La movilización popular del 17 de Octubre de 1945 fue el hecho de masas de mayor magnitud que conoció nuestro país hasta ese momento histórico.
Fue esa movilización la que permitió grabar a fuego, desde ahí y para siempre, el destino de nuestra patria; pues la participación social y política que lograron a través de esta jornada épica lo mejor de nuestro interior, que había inmigrado a nuestra ciudad ante los nuevos requerimientos industriales, nunca más se podrá borrar de su conciencia ni de nuestra historia.
Esta jornada, que fue obra de todo un pueblo, permitió además tener un claro conocimiento de los argentinos; ya que puso, en corto tiempo, en evidencia quienes estaban con la Dependencia y quienes con la Liberación.
Línea comenta en esta nota lo ocurrido en esa mañana gloriosa; también la participación de la mujer en esa jornada y pone en consideración de sus lectores una serie de pautas organizativas para que nuestro pueblo efectivice un nuevo 17.


La gente se venía nomás. En algunas fábricas de Avellaneda había piquetes que invitaban a concentrarse en la Avenida Mitre pero no en muchas. Una consigna telepática paraba en las puertas a los obreros y los hacía rumbear a la Avenida Mitre, que desde las siete de la mañana hierve de gente “¡A Buenos Aires!” “¡A traer a Perón!”. No solamente en Avellaneda, en Banfield, Gerli, Quilmes, Lanús. Los primeros pudieron pasar el puente muy de mañana, pero a las ocho Emilio Ramírez consiguió que la policía lo levantara. No importa: se cruza en las barcas semipodridas amarradas a la ribera, o en tablones improvisados, o a nado. No eran hombres solamente: mujeres, muchas mujeres; algunas con niños colgados al pecho. Media hora después el puente volvió a tenderse porque las órdenes del jefe de Policía se cumplían a medias. Los ferrocarriles no circulaban, los tranvías tampoco, porque el personal se sumaba a la columna.

NO ERA EN BUENOS AIRES SOLAMENTE
Los obreros de la carne de Berisso y Ensenada avanzaron hacia La Plata. Silban a la Universidad, apedrean el diario El Día, y a las doce improvisan un acto frente a la Casa de Gobierno provincial. Después, llevados en camiones y automóviles incautados, irán a la Plaza de Mayo. En Tucumán los trabajadores de los ingenios azucareros, en huelga desde el día anterior marchaban a pie desde el 16, desde Lules y Mercedes; en la ciudad se les unen los ferroviarios y la población anónima de los ranchos de las afueras. Sin que nadie se atreva a impedirlo. Reclaman en la escalinata de la Casa de Gobierno el regreso de Perón. En Córdoba, la marea que llegaba de Alta Córdoba y de las canteras dominó las calles centrales, silbó al Jockey Club, al Club Social, al Instituto Cultural Argentino Norteamericano. No hubo mayores desmanes: una alegría, una inmensa alegría traducida en cantos, bailes, saltos, sobre todo saltos, los embargaba. En otras ciudades los grupos de trabajadores obligaban a cerrar los comercios.

AL MEDIODIA
Las calles de Buenos Aires que llevaban a Plaza de Mayo: Belgrano, la Avenida Corrientes, Santa Fe, hormigueaban de hombres y mujeres que vivaban a Perón, repitiendo su nombre en aires de moda: “¡Yo te daré, te daré patria hermosa, te daré una cosa, una cosa que empieza con P, ¡Perón!”
Angel Perelman, dirigente metalúrgico, vio llegar muy de mañana al sindicato de la calle Humberto I a unos compañeros de Barracas, que a esa hora suponía trabajando:
* ¿Qué pasa?
* En Avellaneda y Lanús la gente se está viniendo para el centro.
* ¿Cómo es eso?
* No sabemos quién largó la consigna, pero están marchando desde hace unas horas hacia Buenos Aires.
* ¿Pero si la CGT resolvió anoche que la huelga fuera para mañana? ¿Qué es esa marcha?
* La cosa viene sola. Algunas fábricas que estaban trabajando han debido parar; los hombres en vez de irse a sus casas enfilan a la Plaza de Mayo. ¿Ustedes saben algo?


UN NUEVO TIPO DE GENTE
Gente que no se estaba acostumbrado a ver en las calles del centro de las ciudades, los despreciados cabecitas negras (como les llamaban despectivamente los rubios, cuyos padres vinieron de Polonia o Ucrania) venidos de la campaña para trabajar en las fábricas de las orillas ciudadanas, desarropados como andaban los obreros de entonces (descamisados los llamará Ghioldi) “¡Sin galera y sin bastón, los muchachos de Perón!”
Sucios con la grasa y el aceite del Riachuelo, destrozadas las alpargatas por la caminata; pero alegres, muy alegres, al verse juntos y saberse tantos. Los más jóvenes marchaban con saltos. “¡Aquí están, estos son, los muchachos de Perón!”. “¿Si esto no es el pueblo, el pueblo dónde está?”.
No iban en orden, zigzagueaban a lo ancho de las avenidas como si tomaran posesión de algo suyo. Silbaron al pasar ante la casa socialista herméticamente cerrada; hubo también silbidos, ante el edificio de Crítica, a la altura del 1300; aplausos a la Epoca; unas cuadras más allá silbidos estruendosos a La Razón y, sobre todo, a La Prensa. Pero nada más, ninguna piedra cayó contra el cortinaje metálico que protegía las vidrieras cerradas. Oí consignas nacionalistas, nuestras consignas, que me desconcertaron porque no me imaginaba que hubieran llegado hasta ellos”. ¡Patria sí, colonia no!”. “¡La Argentina, para los argentinos!”.

EPISODIOS ENTRE DRAMATICOS Y RISUEÑOS
Frente al edificio donde estaba entonces el Club del Progreso en Avenida de Mayo al 600, un señor de edad, trajeado a la antigua, de galera, cuello palomita y chaleco (seguramente un socio de la institución), apoyado en su bastón, con las manos atrás, contemplaba el curioso espectáculo. Uno de los descamisados que marchaba por la vereda dio un golpe con el pie al bastón haciendo caer al anciano. Este se levantó y dio un bastonazo en la cabeza al insolente, que cayó al suelo. Los manifestantes de la calle, al ver su compañero caído corrieron hacia él, produciendo un desparramo. El caballero de la galera y el bastón no escapó: esgrimiendo su palo esperó la acometida. Yo, y supongo que todos, lo dimos por muerto. Los descamisados llegaron hasta el caído, lo ayudaron a levantarse: “¡No te hemos dicho que hay que andar con cultura caracho!...Discúlpelo, señor!”

ESA ERA MI GENTE
Comprendí que esa gente de bromas infantiles y procederes hidalgos, que se burlaba de lo ridículo, pero respetaba lo respetable, que atravesaba el Riachuelo a nado, que venía de los más apartados arrabales para jugarse por un amigo, era mi gente; sentía la vida como yo, tenía mis valores, no se manejaba por palabras, sino por realidades; era el pueblo, mi pueblo, el pueblo argentino, el pueblo de la revolución de los restauradores, de las invasiones inglesas y de las jornadas de 1810, el pueblo de la noche del 5 y 6 de Abril de 1811, el pueblo tantas veces mencionado en los programas de los partidos políticos y en los editoriales de los diarios con frase retórica. No era una entelequia: era algo real y vivo. Comprendí donde estaba el nacionalismo. Me vi multiplicado en mil caras; sentí la inmensa alegría de saber que no estaba solo, que éramos muchos.
Compartí su alegría, comprendí que mi lugar estaba con ellos. Algunas cosas me habían alejado de Perón, pero eran minucias ante esa inmensa realidad; cosas accidentales que no podían anteponer a lo esencial. Lo importante era que el pueblo siguiera a Perón como a los grandes caudillos de otros tiempos, […]. Comprendí que la voz del pueblo era la voz de Dios, que el pueblo ama y los enemigos del pueblo odian; porque Dios se hizo hombre entre los humildes y se rodeó de humildes para predicar la verdad. En el pueblo estaba la verdad no en el mundo de las apariencias y de las frivolidades.

NACIONALISTAS Y FORJISTAS
Más allá lo vi a Jauretche, impresionado por el espectáculo, pero algo apesadumbrado: “Estos sienten como nosotros, piensan como nosotros, pero ninguno nos conoce; si fueran enemigos ya nos hubieran apaleado”. Formamos un grupo de nacionalistas y forjistas junto a las arcadas del Cabildo. En ese mismo lugar ciento treinta y cuatro años antes los orilleros de la noche del 5 y 6 de Abril vinieron a darle sentido nacional a la revolución que los doctores no sabían conducir. “El subsuelo de la patria sublevado” lo definiría con acierto Raúl Scalabrini. “No hay rencor en ellos, observaría Leopoldo Marechal, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder”. Pero no todos sentían ese latido de la patria como nosotros.
“¡Es un carnaval!”, lo define alguno ante las protestas de Marechal, para quien a la patria debía amar en esas caras concretas y no en figuras literarias.
“Si fuera un carnaval sería triste, como son nuestros carnavales; pero esto es alegre, es otra cosa” corregirá creo Jauretche. “¿Quién lo habrá organizado? ¿Evita, Mercante, el capitán Russo, la CGT…?” preguntó otro. “Sólo un genio pudo haberlo hecho, por eso creo que no lo organizó nadie”.
No nos pusimos de acuerdo. Y desde ese momento hubo nacionalistas y forjistas de un lado y nacionalistas y forjistas del otro. Todos con idéntica sinceridad. Quienes sentimos al pueblo esa noche del 17 de Octubre de 1945 y quienes lo despreciaron desde el mundo perfecto de las apariencias.

martes, 6 de octubre de 2015

GALERÍA PERONISTA









UN MES PERONISTA

Octubre es un mes peronista por excelencia, el mes peronista, por ello desde la Biblioteca y Centro Documental José María Rosa, publicaremos artículos relacionados con este movimiento trascendente para la historia argentina, que ha levantado y sigue haciendo flamear las banderas de la Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Nacional.
Iniciamos este ciclo con un texto de José María Rosa extraído de la revista Linea, publicada, como signo de la resistencia peronista, como la voz de los que no tienen voz.
las patas en la fuente, mítica imagen de los trabajadores en la Plaza













¿Quién hizo el 17 de octubre?

Al 17 de octubre nadie lo hizo, nadie lo dirigió, nadie lo “planificó” (para usar expresión grata a quienes imaginan las conmociones populares con planes elaborados). Fue espontáneo. No lo hizo nadie, porque lo hicieron todos: fue ese ser anónimo que llamamos el Pueblo y se maneja más por emociones que por razonamientos. Y por eso la gente materialista no puede comprenderlo.
No fue el desplazamiento de Perón exigido por los comandantes de Campo de Mayo el 9 de octubre, lo que produjo la conmoción del 17. El presidente Farrel se vio obligado a aceptar el planteo de Campo de Mayo la mañana del 10, y Perón extendió de inmediato la renuncia a sus tres cargos políticos –ministro de Guerra, secretario de Trabajo y vicepresidente de la República- agregando la solicitud de retiro de la actividad militar.
No será su caída política lo que produjo la reacción popular. Los obreros perdían un Secretario de Trabajo pero ganaban un conductor. Concentrados la tarde del 10 frente a la Secretaría de Trabajo, lo proclamaron líder del partido a formarse (se anunciaban las elecciones presidenciales). Ni los más optimistas se hacían ilusiones de ganar, pero lo levantaban como bandera.
Iniciarían con el nombre de Perón el partido de los trabajadores argentinos, que socialistas y comunistas olvidaron por seguir rumbos extranjeros. No les importaba que los diarios de la oligarquía lo llamen fascista o nazi. No se pagaban de palabras sino de realidades. Les constaba que el coronel era muy argentino, muy amigo de los obreros, y la oligarquía lo odiaba. Suficiente para saber qué significaba Perón.
El Coronel aceptó “ponerse al servicio del Pueblo” apenas se le despachara su solicitud de retiro. Tampoco creía en un triunfo inmediato, pero tenía fe que ese movimiento terminaría por imponerse, porque representaba la realidad argentina como ninguno de los partidos: “Venceremos en un año, o venceremos en diez, pero venceremos” fueron sus palabras.
Hasta el sábado 13 el “movimiento” quedó en promesa. Las barriadas populares del Gran Buenos Aires y de las ciudades del interior permanecieron tranquilas, mientras las señoras del Barrio Norte y los “intelectuales” democráticos festejaban alborozados, al compás de las marsellesa, el alejamiento del coronel nazifascista (el eco de la guerra mundial en las mentalidades extranjerizantes, los llevaba a ver con ojos extranjeros los hombres y cosas de nuestra política). Pero al atardecer del sábado 13, las radios y los vespertinos dijeron que Perón había sido detenido y confinado en Martín García. Crítica daba la noticia con título catástrofe: “Ya no constituye un peligro para el país”. El fermento que llevaría a la explosión del 17, empezó ese anochecer del 13 cuando se supo que el coronel del Pueblo con regocijo de la prensa “seria” y del Barrio Norte, había sido detenido. Allí empezó la ola: sorda e impotente el domingo 14, bullente el lunes 15, decidida el martes 16 y desbordante el miércoles 17.
¿La dirigió alguno?....No se actúa sobre la multitud inorgánica por una acción deliberada.
Indudablemente Evita trasmitió su dolor y su fe a los amigos que frecuentaba, pero las palabras de María Eva Duarte no tenían aún la resonancia que alcanzarían después las de Eva Perón. Se ocupó de gestionar un recurso de habeas corpus, que los abogados eludían, y en sus andanzas fue cobardemente agredida por un grupo de libertadores, y rescatada –a duras penas- por la policía con el rostro cubierto de hematomas. Su amiga Pierina Dealessi la ocultó en su casa, donde permaneció hasta el 17. ¿Mercante?...El 13 Avalos lo arrestó en Campo de Mayo donde permaneció hasta el 17. ¿Los dirigentes obreros vinculados a Perón?...Hicieron lo que pudieron: convocaron a la comisión general de la C.G.T. para una huelga por la libertad de Perón, pero no encontraron apoyo suficiente: la mayoría se mostraba reacia. Perón había hecho mucho por los obreros, pero no les parecía prudente jugarse por un militar derrotado. “Otros coroneles no nos van a faltar; en Campo de Mayo tendremos una docena” se oyó decir, cosas de dirigentes sindicales despistados. Diez horas largas
-hasta las 21 del martes 16- deliberó la C.G.T. en la sede de los tranviarios. Los peronistas deben negociar: la huelga no será por la libertad de Perón, sino por la libertad de todos los presos políticos
y sociales, sin nombrar al coronel. Con todo, apenas consiguen una mínima mayoría para aprobar una huelga anónima de 24 horas para el jueves 18.
No fue pues, la organización confederal obrera lo que produjo la conmoción del 17. Al votarse la huelga para el 18 (21 horas del martes 16) ya hay manifestaciones espontáneas en Avellaneda. Algunos cruzan el puente pese a que la policía de la Capital, por orden de su jefe, el coronel Emilio Ramírez decidido antiperonista, trata de impedirlo. Pero la avalancha se produce.

Dice el escritor norteamericano Robert Potash que “la falta de firmeza del general Avalos…al negarse a refrendar medidas que pudieran provocar bajas civiles…actitud ciertamente desusada en un profesional instruido profesionalmente en el uso de la fuerza” fue lo que produjo la victoria de Perón. Debería saber que a los militares argentinos se los instruye en el uso de la fuerza para emplearla contra enemigos igualmente instruidos en ella, pero no para enfrentar a un pueblo desarmado. Podría recordarse que el general Nicolás Levalle, uno de los militares más auténticos de nuestra historia, dijo el 31 de julio de 1890, siendo ministro de Guerra de Juárez Celman: “que si se trataba de pelear contra fuerzas organizadas, fueran pocas o muchas, podía contarse con él; pero si es contra un pueblo indefenso, mujeres y niños ¡jamás!”.

J.M.R

SUPLEMENTO Nº5 PEPE ROSA

SUPLEMENTO Nº5 PEPE ROSA junio 26, 2017 Suplemento especial Nº 5 UNA MUCHACHA DE LOS TOLDOS En 1935, plena Década Infame...