jueves, 7 de abril de 2016

LA DEUDA EXTERNA, AYER Y HOY

“El endeudamiento externo vino a generar más pobreza”, dijo ayer el diputado Axel Kicillof en la Cámara de Diputados. ¿Entiende de economía, el ex ministro? No sabemos, aunque su carrera y su gestión reciente parecen indicar que sí.
Lo que parece saber es historia. ¿Habrá leído a José María Rosa en su Defensa y pérdida de nuestra independencia económica? No faltará ocasión de preguntarle. Por ahora nos limitamos a recordar lo que nuestro Pepe escribía ¡en 1943! Hablando del primer empréstito. Que algún parecido tiene con los que volveremos a gestionar ahora.
EL PRIMER EMPRÉSTITO
Por leyes del 19 de agosto y 28 de noviembre de 1822, la Legislatura de Buenos Aires autorizó al gobierno a contratar un empréstito externo de 5 millones de pesos fuertes (un millón de libras esterlinas), ¿Con qué objeto? No existían imperiosas necesidades financieras, ni urgentes motivos militares. El pretexto fue construir un muelle en Buenos Aires, algunas otras obras públicas, y fundar puertos en el litoral. Rivadavia marchó a Londres en 1824. No lo concertó él, interviniendo en los trámites John Parish Robertson y Félix Castro.
El 1º de julio se firmaba el Bono General (con) la casa de banca Baring Brothers. Se obtenía al tipo de 70%, Baring entregaba 700.000 libras, pero Buenos Aires quedaba obligada por un millón.
Rivadavia, el “Más grande civil…”
La provincia daba como "garantía", la tierra pública, sus rentas, bienes y territorio: (que) quedaba hipotecada. No siendo suficiente, los acreedores retuvieron cuatro semestres de intereses y amortizaciones; (mas) las 7 mil libras de "comisión" que correspondían a Parish y Castro, y las 3 mil libras "gastadas" en los trámites.
Buenos Aires recibiría solamente 560.000 libras, quedando hipotecada por un millón; debiendo girar anualmente 65 mil libras por intereses (6%), y amortización (1/2 %). Pero hay más: necesitábase metálico, pues el oro y la plata existentes habían ido desapareciendo con la libertad de comercio. No obstante, los banqueros no enviaron las libras en oro, sino en letras de cambio.
Buenos Aires tuvo que pagar un millón en oro, con sus intereses, por 560.000 libras recibidas en papeles de comercio ¿Qué hizo el gobierno? Ni construyó el muelle, ni obras públicas, ni puerto. Tampoco lo empleó en la guerra con el Brasil declarada el 1° de enero. Procediendo como si no hubiera necesidades bélicas, (se) fundaba un Banco administrado por particulares con el objeto de "entretener productivamente" el empréstito con préstamos a los propios comerciantes extranjeros.
En 1826 deben pagarse los primeros servicios. La cotización de los títulos había bajado a 58 1/4 (llegaron a estar a 97). Se mandaron - no obstante la guerra - 65.000 oro para cumplir por un año. En 1827 hubo
que venderse la escuadra (aunque) la guerra con Brasil no había terminado. En 1828 se declaró la moratoria. La cotización desapareció de la Bolsa de Londres.
¿PARA QUÉ SIRVIO EL EMPRÉSTITO? El gobierno inglés no pudo hacerse ilusiones sobre el cobro. Pero el objeto de los "empréstitos" iniciada por Canning en América Española no era que los pequeños ahorristas ingleses, que poco le interesaban al ministro conservador, gozaran de una renta del 5 ó 6 % anual en sus inversiones. Su objeto era atar a los nuevos estados por obligaciones que no podían cumplir, garantizando con su renta o con toda la tierra pública. La amenaza de una intervención armada pendería sobre los nuevos Estados. A menos, que sus gobernantes fueran solícitos con los acreedores, pues Inglaterra era generosa con sus amigos. En 1833, Balcarce quiso romper relaciones por el apoderamiento de las Malvinas. La nota Argentina fue rechazada por Palmerston porque un deudor no puede romper con su acreedor sin pagar antes su deuda
En 1835, Rosas ocupa el gobierno. Está resuelto a una lucha contra el imperialismo, y empieza por la Ley de Aduana y el apoderamiento del Banco. En 1838 se inicia el bloqueo francés, disimuladamente favorecido por Inglaterra. Rosas hace mover a su favor a los comerciantes ingleses de Buenos Aires perjudicados y anuncia en 1839 que "si no fuera por el bloqueo" reanudaría los servicios del empréstito. Provoca una conmoción en la City: se forma un "Comité de Tenedores de títulos Hispanoamericanos" que inicia una campaña contra el bloqueo. El Times, órgano de los pequeños ahorristas, se hace eco. La Casa Baring envía un comisionado y Palmerston poco menos que ordena a Thiers que levante el bloqueo. Pero Rosas no puede, o no quiere, reanudar los servicios. Entretiene a Falconnet hasta 1842 con las "necesidades de guerra", que diferían sus buenas intenciones hasta la terminación de la misma.
En 1844 gobiernan los conservadores, y Lord Aberdeen está al frente del Foreign Office. La intervención de Inglaterra y Francia es ya un hecho. Rosas se prepara para resistirla, y como pronta medida entrega a Falconnet cinco mil pesos plata mensuales destinados a los servicios del empréstito. No pagaba ni la quinta parte de los intereses anuales, pero algo era. Los tenedores de títulos se llenan de alegría. Al producirse la agresión de 1845, Rosas cesa el pago alegando el bloqueo. Los tenedores, el "Comité" y el Times gritan contra Aberdeen; también los comerciantes ingleses de Buenos Aires y sus proveedores de Londres. La caída de los conservadores del poder en 1846 se debió en alguna parte a la puja de los intereses movidos por Rosas. Vuelve Palmerston al Foreign Office, y, acaba por hacer la paz. El "Comité" y la casa Baring quieren que en el tratado Southern se establezca un pago ajustado de los títulos, pero Rosas se opone. Pagará lo que él pueda: no más de los cinco mil pesos plata mensuales convenidos en 1844 con Falconnet. Palmerston cede ante la tenacidad de Rosas. En 1850 y 51 se abonan los cinco mil pesos mensuales.
¿Un nuevo Rivadavia?
La caída de Rosas en 1852 hace subir los títulos, que saltan a 70. Se espera que el nuevo gobierno sea más dócil a Inglaterra. Y efectivamente el ministro de Hacienda de la Riestra concierta el arreglo "de los bonos diferidos" por el cual se entregaban títulos por 15 millones en pago del millón contratado en 1824 y sus intereses atrasados, e intereses de intereses etc. etc... En 1904 se acabó de pagar totalmente la obligación de Rivadavia. Habían sido abonados 23.734.706 pesos oro por 3 millones realmente recibidos (5) y en papel.
Rosa, José María, Defensa y pérdida de nuestra independencia económica, Buenos Aires 1943

5 y 6 de abril de 1811 EL PRIMER 17 DE OCTUBRE – EL PRIMER CHOQUE CON LOS INGLESES LUEGO DE 1807

5 y 6 de abril de 1811 EL PRIMER 17 DE OCTUBRE
– EL PRIMER CHOQUE CON LOS INGLESES LUEGO DE 1807
y casi el primer caceroleo -

Conforme a lo dispuesto por la junta el 27 de mayo, se pide a los cabildos de las provincias que envíen diputados Pero al ir llegando estos, a principios de 1811 los ilustrados ven peligrar sus planes, pues los “provincianos” no traían las mismas ideas iluministas que ellos.
Moreno dice que lo dispuesto el 27 de mayo era“fruto de la inexperiencia”. La orgullosa Buenos Aires no iba a compartir el poder con provincianos. Los morenistas conspiraban; contaban con el Club (del café de Marcos) y el regimiento “la Estrella”. La ingenuidad de Saavedra no le permitía sospechar de estos ni tampoco que una fuerza oculta y poderosa – la masonería cuyo conductor era el Dr. Julián Álvarez – acababa de unir a los jóvenes morenistas con los “viejos” del cabildo en una común repulsa contra los provincianos.
Un técnico, por regla general conoce muy bien el árbol pero es incapaz de ver el bosque. Para eso hace falta un político, y Moreno era más técnico que político. Si toda su inteligencia indiscutible y toda su energía arrolladora la hubiese puesto en la auténtica revolución americana, que nada tenía que ver con “La ciudad Perfecta” de Rousseau” hubiera dado excelentes frutos. Moreno era un hombre de gabinete. Le faltaba estaño. Tal vez su juventud le impidiese escuchar a otros menos dotados pero con más receptividad sobre lo que la gente piensa y quiere y no sabe expresar. Moreno tenía muchas virtudes, pero le faltaban dotes de Jefe. Ese jefe popular que interpreta lo que quiere la gente, ese jefe que no existió en los primeros días de la revolución. Porque Saavedra, en el cual el pueblo confiaba, no tenía la estatura requerida.
Por eso el pueblo, entusiasta al principio fue cayendo en una atónita indiferencia. Veía a los revolucionarios en obscuras conversaciones con los ingleses, que no eran tan ocultas, ya que oficiales del Misletoe, el Martine y el Pitt, buques ingleses en el puerto de Buenos Aires conversaban con las autoridades recientemente impuestas.
Y al pueblo se lo dejaba de lado, porque “era “una multitud privada de luces que solo piensa en sus primeras necesidades” o era el “vulgo que solo se condice por lo que ve”. (Palabras del reciente decreto de supresión de honores). Y oía que la junta recibía precisas instrucciones del embajador inglés ante la corte de Río de Janeiro.
¿Ese era el precio necesario para conseguir la libertad?
Lord Strangford, el embajador gringo maniobraba para que no se rompiesen los vínculos con España, ya que necesitaban que la península se ocupase de Napoleón y no de reprimir la sublevación americana. Para eso necesitaban autoridades adictas, como parecían ser muchos porteños.
LOS ORILLEROS(se conoce en la historia oficial como la “Asonada”)
Inesperada, sorpresivamente, sobreviene el levantamiento de las orillas que dará una fugaz tintura de pueblo a la Revolución.
A las once de la noche del sábado 5 de abril se sabe que grupos de quinteros y arrabaleros, casi todos con su caballo, se juntan en diversos lugares de la periferia de la ciudad. En silencio iban rumbo a la plaza de la Victoria cuyo ámbito llenan a medianoche ante el desconcierto de los jóvenes iluminadosy el temor de los vecinos principales ante la chusma de las orillas.
Un cronista relata así el inicio del levantamiento, en el que “Se apeló a los hombres de poncho y chiripá contra los hombres de capa y casaca”:
“Al anochecer del día 5 de abril empezaron a reunirse hombres emponchados y a caballo en los mataderos de Miserere, a la voz del alcalde de barrio don Tomás Grigera, cuyo nombre sólo conocido hasta ese día entre la pobre clase agricultora, principió a ser histórico para este país: a medianoche penetraron por las calles de la ciudad, y antes de venir el día ocuparon la plaza Mayor como mil quinientos hombres, pidiendo la reunión del cuerpo municipal, para elevar por su conducto sus reclamaciones al gobierno.”
Fue, hace 205 años el primer 17 de octubre, con los mismos personajes y los mismos prejuicios en su contra. Era el aluvión zoológico. Eran la gente de las orillas, los descendientes de los viejos “Trinitarios” que fundaron Buenos Aires, (no los del puerto, los “porteños” que se enriquecieron con el contrabando), los habitantes de la periferia llenaban la plaza de la victoria ante el desconcierto de los miembros del Café de Marcos, que ven materializado el “pueblo”, del que tanto hablaron pero que nunca escucharon.
A las doce de la noche, la plaza de la Victoria estaba llena de gentes que rodeaban el edificio del Cabildo en un imponente silencio. Los regidores buscaron la protección de la Fortaleza donde quisieron averiguar, con los miembros de la Junta, el origen y propósitos de la nocturna presencia del pueblo. Como se sabe que está Grigera aparentemente al frente de la pueblada, se lo llama: Vieytes le pregunta en tono conminatorio quién había ordenado la concentración intempestiva y Grigera contesta reposadamente: “El pueblo tiene que pedir cosas interesantes a la Patria”.
El propósito era sustituir la Junta por el gobierno “único” de Saavedra, que mantenía aún su prestigio – ¡pese a todo! – en la masa popular; el vehículo fueron los alcaldes de la periferia, sobre todo Tomás Grigera, alcalde de las quintas, y su intérprete el Dr. Joaquín Campana, abogado de prestigio en las orillas.
Tomás Grigeraera un vecino afincado que ejercía en sus pagos, según V .F. López, “una especie de patriarcado bondadoso y responsable”. Sus modos de hablar y sus conceptos, siempre graves y sentenciosos, revelaban el hábito que había contraído de resolver las contiendas de sus convecinos con máximas de moral y buena ley según las entendía”. El Dr.Joaquín Campana había estudiado derecho y recibido el título en la Universidad de Chile. Plegado a la revolución de Mayo no compartía el desprecio hacia el pueblo de los morenistas. Era nacido en Montevideo en 1783. Había españolizado el apellido irlandés de su padre,Campbell.
El “petitorio”.
“El pueblo de Buenos Aires desengañado a vista de repetidos ejemplos, de que no sólo se han usurpado sus derechos, sino que se trata de hacerlos hereditarios en cierta porción de individuos, que formando una facción de intriga y cábala, quieren disponer de la suerte de las Provincias Unidas, esclavizando a las ambiciones de sus intereses particulares la suerte y la libertad de sus compatriotas, ha resuelto con la energía propia de su carácter proponer a V. E. las siguientes condiciones para que, desbaratando el partido sospechoso,se restituya al pueblo injustamente despojado…”.
Se pedía la expulsión de todos los europeos de cualquier clase y condición que sean “que no acreditasen de modo fehaciente su lealtad al gobierno”, descartándose las “informaciones sumarias” de los alcaldes de la zona céntrica.
La Junta sustituyó la expulsión por un impuesto proporcionaldado las penurias del erario. Sobre cada español de “lealtad sospechosa”, sería llamado Grigera a informar.
¿Quienes los habían Movilizado?
Saavedra en sus memorias dice que ocurrió “sin mi noticia ni conocimiento” (Por eso Mitre, enemigo de las exteriorizaciones populares dice que “es la única revolución de la historia cuya responsabilidad nadie se ha atrevido a asumir” – no sé por que me recuerda al 20 de diciembre del 2001).
Aquello era una eclosión espontánea del pueblo que no había leído el “contrato social” tal vez porque no supiera leer, pero sabía muy bien que había que hacer.
El propósito era cambiar TODA la junta (¿qué se vayan todos?), reemplazándolos por la jefatura exclusiva de Saavedra. (Aún mantenía prestigio entre la gente).
Los Morenistas (Moreno ya había muerto de cólico miserere) llaman en su ayuda al regimiento de la Estrella, comandado por French. Pero no vienen…. se han diluido ante la masiva presencia de los orilleros. Los demás regimientos han abierto la puerta de sus cuarteles, plegándose a la ola popular. De los jóvenes intelectuales del “Café de Marcos no ha quedado ninguno. Los vecinos “de posibles” han atrancado sus puertas.
No obstante los “descamisados” esta vez no obtienen un triunfo plano. Les falta un jefe, y Saavedra no tenía la estatura ni la sensibilidad de jefe,
Acabarán por contentarse con el alejamiento de los morenistas en helicóptero (perdón, tal vez no fuese así). Campana – la figura obscura y sin gloria, según Mitre – toma el lugar de Moreno. Pero la figura obscura y sin gloria esta llamada a escribir una de las páginas más altivas de nuestra historia.
Strangford había pedido a la junta que mandase diputados a Cádiz y Campana contesta ”Estas provincias exigen manejarse por sí mismas. Solo se entraría en colación contra Napoleón si se reconoce su independencia” y “se debe hacer saber al representante de esa nación (Inglaterra) que es preciso que se reconociese la independencia reciproca de toda América, Y que no insista el embajador Inglés en querer darnos de favor lo que se nos debe por justicia”
El 21 de junio la Junta da otro golpe a los ingleses en lo que más les dolía: sus intereses mercantiles. A instancias del consulado prohibió la remisión de géneros ingleses al interior, derogando la disposición de Moreno que lo permitía; también que los extranjeros vendieran sus géneros al menudeo en la capital. No se contentó allí; y como los introductores ingleses, favorecidos por Larrea, demoraban el pago de los impuestos hasta vender sus mercaderías, la Junta ordenó – por pluma de Campana – el 25 de junio que las deudas de los introductores con la aduana tendrían un interés del 6% “sin perjuicio de los apremios y ejecuciones que el administrador de la Aduana estimara convenientes”.
A sus enemigos natos (los jóvenes del café de Marcos y la gente “decente”) los orilleros agregaron el de Strangford y los comerciantes ingleses. Eran enemigos poderosos y no resistiría mucho tiempo.
Fue esta la primera vez que en forma oficial se habló tan concretamente de independencia, lo cual indignó a Strangford que envió de inmediato a Sarratea a Buenos Aires, para que pusiese coto a las “locuras de la chusma de medio pelo” que dominaba al gobierno. Posteriormente Campana fue expulsado de la Junta Grande, por disposición
del Comité Patriótico morenista, que a pesar de que muchos de sus miembros sufrían detención o exilio, continuaba siendo un factor preponderante en todas las resoluciones que se adoptaban.
El 11 de setiembre se produjo el golpe. Por eso nuestra plaza 11 se llama así. Ninguna plaza ni calle se llama 6 de abril.
Según una versión familiar, en la noche del 17 de Setiembre el doctor Campana fue secuestrado de su domicilio y llevado detenido a Areco, donde se lo instaló en la cárcel. Al reunirse la Asamblea General Constituyente en 1813 para tratar la organización y gobierno que se daría al país, sancionó una ley que favoreció a todos los incursos en delitos políticos y militares con las únicas exclusiones de Cornelio Saavedra y Joaquín Campana. El presidente, tras muchas vicisitudes, consiguió volver a Buenos Aires y que se lo reivindicara moral y materialmente. Campana no tuvo esa dicha.
LAS MISMAS SEÑORAS GORILAS DE SIEMPRE
El 11 de setiembre hubo tumultos en la plaza: algunos jóvenes y muchas señoras forman corrillos para hablar contra Campana y los compadritos.
Juan José Echevarria dejó en su Diario una nota pintoresca de la agitación política e intervención de las señoras de la clase vecinal en los corrillos públicos.
“Miércoles 18 de septiembre:…son las 4 y acabo de pasar por la plaza… se dice que el objeto principal es quitar a Saavedra y hacer Presidente a Chiclana; y que los diputados se vayan si quieren, o se queden acá para el Congreso… Andan fijando carteles citando para mañana a la elección de diputados y demás.
Vaya algo de lo mucho ocurrido esta mañana: “peroró la Mármol, lo mismo hizo la Angelita, también la Chepa (alias) la Guinda: ésta lloró en la exhortación; también una de las Beruti; fueron concurrentes las Posadas, las de Endara; hubo palmoteos, vivas, bravos, etc.”. (Nota: Las cacerolas eran entonces de barro; poco sonoras y pesadas para las manos femeninas)
Pero la Revolución nacionalista – toda nacionalidad viene del pueblo – iniciada el 25 de mayo y detenida en Buenos Aires, renacería en el interior; Artigas y el pueblo oriental serían sus primeros intérpretes. La nacionalidad Argentina quedó condensada, en su forma política, en una expresión definidora: el federalismo. La “Patria Grande”, liga de las patrias chicas municipales.
Eduardo Rosa – Abril del 2016 -

jueves, 10 de diciembre de 2015

¡¡¡PINEDO PRESIDENTE (cautelar)!!!



En su obra El Inglés Juan Carlos Gené hacía decir a un asombrado invasor Beresford ¿Qué hace un Pinedo entre nuestros enemigos? Este era otro Pinedo. Luego la familia se encaminó.

En 1833, otro Pinedo se rindió heroicamente a los ingleses para que se quedaran con las Malvinas. Claro, los otros tenían más cañones y el coraje no es para todos.

El que llamamos el viejo Pinedo, el del Banco Central que no era de la República que inventaron los conservadores en 1935, era un abanderado del cipayaje. Había debutado como socialista pero lo echaron del partido por casarse por la Iglesia, aunque siempre dijo ser marxista (porque trabajaba para agudizar la contradicción entre ricos y pobres). Luego fue ministro del fraudulento Justo y fue el factótum de la renovación de la dependencia.

Siendo ministro contó en el Congreso –porque lo habían descubierto los diarios- que como abogado de las empresas de ferrocarriles ingleses había cobrado una millonada de libras por confeccionar un plan para comprarles los ferrocarriles a alto costo.

Pero tuvo que llegar el siglo XXI para que la familia tuviera un presidente. En parte, por cortesía de Cristina, que recomendó al bloque mayoritario de FPV que le diera la vicepresidencia del Senado porque, aunque sólo tiene cuatro senadores, su bloque era el del presidente electo.

Hasta tuvo la elegancia de agradecerle a la presidenta el gesto. Pero no repitió la conducta cuando la parte corrupta del Poder Judicial –que no la Justicia- le regaló una presidencia de doce horas mediante una payasesca medida cautelar.

Así, Federiquito alcanzó la cúspide a que siempre aspiró su linaje. Cautelar y todo, es (escribo a las 0nce de la mañana del 10 de diciembre) “presidente”.

Sin embargo, no tendrá tiempo de desnacionalizar el Banco Central ni de firmar tratados humillantes con el príncipe de Gales o los plebeyos buitres. Ya hay otroa –el presidente a la cabeza- que lo harán por él.



Por suerte, ayer, en Plaza de Mayo, se mostró que sigue habiendo un pueblo que se puede despertar y dejar de votar contra la Cadena Nacional y a favor de la abolición de la Asignación Universal, o Aerolíneas, o el Anses, o la dignidad de no presentar los planes económicos ante el Tesoro norteamericano antes que a sus futuras víctimas.

La Historia no termina hoy.



Enrique Manson

10 de diciembre de 2015

miércoles, 9 de diciembre de 2015

GRACIAS CRISTINA Y HASTA SIEMPRE

GRACIAS CRISTINA Y HASTA SIEMPRE
A pesar de las bombas
de los fusilamientos
los compañeros muertos
los desaparecidos
no nos han vencido

Hacia 1997 o 1998, yo daba clases de historia argentina del siglo XX en un instituto de formación docente. Se cursaba el último año de la carrera, el cuarto, y los alumnos eran muchachos grandes, que ya habían recibido tres años de formación. Tenían ya un conocimiento más que mediano de nuestra historia. Me conocían a mí –había sido su rector durante todos esos años- y sabían de mi pensamiento político, histórico y social.

No me acuerdo en que circunstancias comenté que me parecía imposible que llegara a ver en vida una Argentina como la que siempre había soñado. Habíamos pasado el horror de la tiranía criminal, el alfonsinismo no había querido o sabido encontrar el rumbo, y vivíamos el triste carnaval del menemismo; las perspectivas no eran las mejores.

Alguna vez, Saúl Ubaldini contó cómo había conocido el mar. Alumno destacado en la escuela primaria, el futuro líder de la CGT ganó un concurso cuyo premio consistía en un viaje a la Colonia Turística de Chapadmalal, cerca de Mar del Plata.
Muchas veces me tocó escuchar cómo chicos contemporáneos míos habían llegado por primera vez a los zapatos de cuero, a la pelota de futbol, a la muñeca, gracias a Evita o a Perón.
Yo viví una niñez de clase media. No en la riqueza, pero tampoco había padecido privaciones. Siempre que los necesité tuve zapatos de cuero, no me faltó la pelota de futbol y, como se puede suponer, sólo mi hermana menor jugaba con muñecas.
Mi adhesión al peronismo surgía de ideas y valores y se había fortalecido con el estudio.
En los últimos años del siglo pasado y los primeros del XXI la catástrofe sufrida por la Argentina fue destruyendo todos y cada uno de los logros de muchos años de construcción. Especialmente de aquello que se había construido entre 1943 y 1955. Y yo sufría –como la gran mayoría- al ver que se alejaba hasta la esperanza de recuperar algo de lo perdido.
En esas circunstancias se produjo aquél diálogo con mis alumnos. Yo creía que no iba a alcanzar a ver Una Patria Grande y un Pueblo Feliz. Ellos trataron de consolarme diciéndome cosas como: Profe, pero usted no es tan viejo. Y el tan sonaba así, resaltado y en negrita. Y yo les contestaba, resignado, Pero no voy a vivir hasta los 100 o 120 años, y nuestra Patria no se va a recuperar antes.
Sin embargo, desde un 25 de mayo de 2003 las cosas empezaron a cambiar, cuando un flaco de la Patagonia anunció que no dejaría sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada. Y lo empezó a cumplir al día siguiente. Y las cosas siguieron con su mujer.
Y hoy yo también puedo decir que gracias a Néstor y Cristina tuve mis primeros zapatos de cuero. Que no fueron un par: La industria recuperada, el regreso de las paritarias, la jubilación para los viejos que no se tenían aportes, la asignación por hijo, el juicio y castigo a los peores criminales de nuestra historia, la recuperación de YPF y de Aerolíneas Argentina, la Unidad Latinoamericana. Y como para estrujarme el corazón y hacerme llorar a baldes en la Vuelta de Obligado, la recuperación de nuestra Historia.
Hoy estamos tristes por la que deja la presidencia. Sentimos, pese a nuestros años, el vacío y la soledad. Nos preocupa la orientación que ya insinúan los inspiradores del cambio, porque más allá de torpezas menores como las idas y venidas de aguinaldo y el impuesto a las ganancias, hay hechos gravísimos. Ya nos habíamos acostumbrado a que los planes económicos no se presentaran al departamento del Tesoro antes que al pueblo argentino. La canciller anuncia que no hay que asustarse del ALCA y amenaza a Venezuela. Los capos de las grandes empresas ocupan ministerios y los acompaña el hijo del jefe de la que fue CGT oficialista durante la tiranía de 1976.
Pero mañana, o pasado, recuperaremos el ánimo. Recordaremos la consigna popular que hemos mencionado
Hemos pasado momentos peores. Y sí, hubo bombas, hubo fusilamientos, compañeros muertos y desaparecidos, pero siempre renacimos. Porque la vocación de tener una Patria Libre y un Pueblo Feliz no ha muerto ni va a morir nunca.

Y a Cristina le decimos gracias por el regalo de doce años con los que parecía absurdo soñar, y le decimos hasta siempre, porque sabemos que la seguiremos teniendo a la cabeza del pueblo argentino.


Enrique Manson
Diciembre de 2015

viernes, 20 de noviembre de 2015

Día de la Soberanía Nacional-Discurso del Concejal Rodolfo Toto Manson en San Martín de los Andes

Vecinas, vecinos, autoridades, pueblo de San Martín de los Andes, buenos días.
Hace hoy 170 años que en la otra orilla de la Patria, sobre el río Paraná, un Pueblo heroico, audaz y valiente, enfrentaba con astucia y con coraje la soberbia de los dos Imperios que con la fuerza de las armas y de sus inmensos recursos económicos imponían su ambición en todo el mundo.
Eran los tiempos de la expansión Inglesa y francesa que en nombre de la Civilización que pretendían imponer, llevaban su saqueo y sus crímenes al globo, para extraer las materias primas de los territorios sometidos y alimentar sus industrias, estableciendo un nuevo sistema  colonial.
La ambición Capitalista no estaba dispuesta a tolerar que en las tierras donde fueron rechazadas las invasiones de 1806 y 1807, se pongan límites al modelo que convertía a las periferias en territorios extractivos, proveedores de materias primas y compradores de las industrias que multiplicaban sus ganancias con sus mercados globales.
Los mismos que se dedicaron a la piratería en el Caribe, al tráfico de esclavos en África  y a contaminar de opio el Oriente, buscaban con las armas, lo que su diplomacia no había logrado: penetrar libremente el territorio nacional, inundándolo de telas de Manchester y tejidos de Liverpool, en detrimento del incipiente desarrollo de las industrias artesanales del Noroeste argentino, incapaces de enfrentar la maquinaria británica sin protección aduanera.
Esa mañana en Obligado, la astucia de los soldados gauchos del General Lucio Mansilla, había atravezado el río con tres enormes cadenas, sujetas a barcos con explosivos, y disponiendo en la costa baterías de apoyo para dañar y dificultar la ofensa del paso por el litoral Argentino de las armas y el comercio Imperial.
Doscientas cincuenta vidas quedaron en esas orillas. Seiscientos cuarenta y nueve más quedaron en las Islas Malvinas muchos años después. 
La dignidad de la defensa encarnada por ese Pueblo, conducido por Don Juan Manuel de Rosas, concluyó con el levantamiento de bloqueo Inglés en 1847 y del Francés en 1848.
El general San Martín  tras estas acciones dispuso que  “El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sur le será entregado al general Juan Manuel de Rosas, como prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla”.
No faltaron en esos tiempos los cipayos y entreguistas, que en medio de la defensa patriótica planeaban cómo disponerse ante un escenario de derrota de las posturas nacionales. No faltaban los miserables que apostaban a los poderosos del mundo en contra de su propio Pueblo. No faltaba la palabra timorata que hablaba de civilización en medio de las masacres.
Hoy, a diecisiete siglos, de nuevo y cada día esta en juego la Patria. Hoy también el mundo es testigo de la depredación capitalista expresada en la cultura del descarte, que depreda la Tierra y depreda a la humanidad, con sus secuelas sangrantes de bombardeos en medio oriente y su repique de terror en Europa.
Hoy la especulación financiera y la voracidad de los buitres pretenden volver a doblegarnos. Quieren volver a castigar nuestra insolencia. Y quieren que los recursos naturales, el petróleo de Vaca Muerta, los acuíferos, y la inmensa capacidad de producir alimentos  vuelvan al control de la banca y los organismos internacionales.
Hoy los espejitos de colores y los globos en las esquinas deslumbran a más de un distraído.
Pero como en 1845, será tarea del Pueblo defender sus propios intereses, su propia dignidad, honrar a aquellos que fueron sangre y labor para su Patria, honrar a los caídos en Obligado y en Malvinas, que fueron escondidos y ahora son causa de la Patria Grande de América del Sur. 
Será tarea de cada uno cumplir con nuestra historia y nuestro presente, pero sobre todo será nuestra tarea cumplir con cada niño y con cada niña, con cada uno de los que está naciendo, hacerlos crecer en un país Libre y Justo, que no quede esclavo de ningún interés extranjero.
Será tarea nuestra tener memoria y tener futuro, hoy en cada rincón de la Patria, recordando a los Héroes de la Vuelta de Obligado, sembrando un mañana de dignidad abonado en nuestra tierra, para cumplir con nuestro deber de Pueblo

lunes, 16 de noviembre de 2015

EL DÍA DE LA MILITANCIA (17 DE NOVIEMBRE DE 1972)

Entre 1955 y 1973, la Argentina vivió una guerra larvada que le impidió alcanzar una relativa estabilidad.
Los enemigos del peronismo se propusieron terminar hasta con el recuerdo de la década 1946-1955 a través de la represión, de la proscripción, de la “integración”, de la dictadura sin plazos que se extendería hasta la muerte del Líder.

Desde septiembre de 1955 las universidades acompañaron la desperonización del país. Los estudiantes habían sido refractarios al peronismo y se embanderaron en la restauración liberal. La intervención de José Luis Romero en la Universidad de Buenos Aires, designada por el gobierno de Aramburu, inició la sistemática eliminación de profesores peronistas y nacionalistas

La Noche de los Bastones Largos bajo la dictadura de Onganía, fue un punto de inflexión. Las “hordas marxistas” que la febril imaginación de los centuriones creía ver atrincheradas en los edificios universitarios fueron apaleadas por la Federal sin otra resistencia que las protestas por lo arbitrario del procedimiento. A las pocas horas la paz reinaba en los claustros.

Sin embargo, tras un período de tranquilidad las universidades empezaron a vivir experiencias inéditas. Onganía entregó la economía a representantes del establishment liberal, mientras católicos y nacionalistas más o menos fascistoides recibían los estudios superiores. Inesperadamente, esto dejó espacio para que –entre los fieles a la Revolución Argentina- se filtraran algunos nacionalistas populares y varios católicos en tránsito hacia el peronismo. A la Doctrina de la Seguridad Nacional desde las universidades se empezó a responder con la Teoría de la Dependencia expresada políticamente por docentes y estudiantes peronistas unos y marxistas otros.

Así nacieron las Cátedras Nacionales, con el economista Gonzalo Cárdenas, el sacerdote Justino O’Farrell, Roberto Carri, Horacio González, Ernesto Villanueva, Alcira Argumedo, Fernando Álvarez. Aparecieron nuevas publicaciones; Antropología del Tercer Mundo y Envido, que se convertiría en un clásico de los peronistas revolucionarios. “Entonces, además de Trotsky, Lenin, Sartre o Fanon, algunos… empezaron a leer a Scalabrini Ortiz, a Hernández Arregui, los ‘pensadores nacionales’” (Anguita, Eduardo y Caparrós, Martín, La Voluntad,)

Desde sectores cristianos y nacionalistas llegaron otros, como JAEN, el Integralismo de Córdoba, de Carlos Guido Freytes y Juan Cateula, que aportaba social cristianos y nacionalistas, el Ateneo de Santa Fe, rompía con los católicos tradicionales, la UNE de la Universidad del Nordeste y la Unión de Estudiantes Nacionales que conducía Julio Bárbaro.(Perdía, Roberto Cirilo, La otra historia ) Este destacaba la condición nacional y popular de los nuevos peronistas, señalando sus diferencias con los marxistas, cuyo intelectualismo los alejaría del pueblo de carne y hueso: “Para la muchachada que hoy sale a la calle, sus padres históricos son el federalismo, el yrigoyenismo y el peronismo. Nos importan un bledo Marcuse y Marx. Sólo el pueblo es el eje histórico de la emancipación.” (Gillespie, Richard, Soldados de Perón) Para Gillespie, “por supuesto, los verdaderos padres de la mayoría de ellos eran antiperonistas, o no peronistas.”

Entre 1946 y 1955 Perón había ganado las elecciones con más de la mitad de los votos, no sólo con la clase trabajadora. Muchos provenían de los sectores medios, pero es cierto que la masa de la oposición se reclutaba entre los profesionales, los estudiantes universitarios, los pequeños comerciantes, los pequeños y medianos rentistas y otros grupos similares. Molestos algunos por la afiliación compulsiva, el luto obligatorio o -de un modo más mezquino- por el ascenso de los negros que se ponían a la altura de la gente bien. Durante el gobierno de la Revolución Argentina muchos de ellos vivieron una conversión casi religiosa hacia la causa justicialista.

Tras una primera expectativa esperanzada, la dictadura de Onganía defraudó a las clases medias. Este estado de ánimo abonó su conversión. La preocupación por la cuestión social, ahora enmarcada en una orientación nacional y en una progresiva incorporación de las problemáticas del tercer mundo, hizo que muchos descubrieran a Hernández Arregui, Jauretche, Ortega Peña y Duhalde, Jorge Abelardo Ramos, Pepe Rosa y Puigross, Un paso más adelante estaría el clásico de Perón: “Conducción política” (Perdía, Roberto Cirilo, La otra historia)

La conversión ideológica tenía un componente generacional muy importante que se relacionaba con la instalación, en la Argentina y en el mundo, de la juventud como categoría política. Estaban movilizados por un espíritu contestatario de los valores de la sociedad consumista y admiraban a los líderes de los pueblos del Tercer Mundo.

Conscientes de la condición dependiente de la Argentina, muchos descubrieron que en su propio país existía un liderazgo nacionalista y liberador, apoyado en las mayorías obreras. Que estaba proscripto desde 1955 y que se alternaba una farsa de democracia tutelada y dictaduras militares, la última de las cuales consolidaba la dependencia económica, e incrementaba la represión interior hasta el extremo de perseguir a las chicas de minifaldas y considerar subversivo que los varones usaran barba o pelo largo.

Esta juventud, idealizó la figura del guerrillero, en la persona del Che Guevara, y redescubrió a Perón. El viejo Líder, ya de más de 70 años, empezó a recibir la visita de peregrinos juveniles. Los cineastas Fernando Solanas y Octavio Getino filmaron un largo reportaje, que se convirtió en la película "Actualización doctrinaria para la toma del poder", en la que ponía a la juventud en el protagonismo.

La nueva visión que tenían de la historia reciente y del rol liberador del peronismo hizo que los nuevos conversos llegaran cargados con la sensación de haber estado –ellos o sus padres- en el bando equivocado. Eso los llevaría a radicalizar su fervor y las demostraciones de lo profundo de su conversión. Serían los militantes de clase media recientemente incorporados quienes estarían más apurados por asumir firmemente los mitos y rituales del peronismo histórico y por sumarse a las acciones más arriesgadas, sin excluir la militancia en las organizaciones armadas, por supuesto. Ellos asumirían fanáticamente un evitismo que a veces usarían para diferenciarse de la burocracia partidaria.

En marzo de 1971, el general Alejandro Lanusse asumió personalmente la dictadura. Sabía que las horas de la Revolución Argentina estaban contadas, y se preparó para heredarse a sí mismo mediante un proceso electoral.

Consiente del fracaso de los planes anteriores, intentó sobornar a Perón, que se vendería por un busto en la Casa de Gobierno y el pago de los sueldos de ex presidente no abonados, y la devolución de los desaparecidos restos de Evita. A cambio, apoyaría a Lanusse en los próximos comicios. El proyecto se basaba en el mito del viejo corrupto que habían inventado y no tuvo más éxito que los anteriores.

Pero Perón conducía un movimiento que había resistido todos los intentos de destruirlo, contaba con el movimiento obrero organizado y acababa de incorporar a una juventud entusiasta, dispuesta a jugarse el todo por el todo. Ella fue la creadora de la consigna ¡Luche y vuelve!

Hasta muy avanzado el proceso del Retorno, Lanusse, y la camarilla militar, no lo creyeron posible. Sin embargo, el delegado personal del General, Héctor Cámpora difundió un mensaje el 17 de octubre de 1972, que decía: “He resuelto regresar al país. Lo haré a la mayor brevedad posible y cuando el Comando Táctico del Movimiento me lo indique como oportuno. Al hacerlo deseo que los compañeros de todo el país lo tomen como un gesto de paz y así procedan. Las circunstancias decidirán luego sobre la conducta de todos.”

Mientras el Líder viajaba a Roma y se reunía con la delegación que lo acompañaría en su retorno, en Buenos Aires los militares oscilaban entre el desconcierto y la furia asesina. “A mi la negrada no me va a hacer otro 17 de Octubre”, le habría dicho el presidente a Antonio Cafiero, en una entrevista privada. El que más adelante sería tristemente célebre Eduardo Massera le dijo a un periodista:

“-Si se atreve a venir le tiramos el avión abajo.”

Pero se atrevió. El 17 de noviembre, pese al enorme operativo de seguridad que impidió a los miles de partidarios movilizados que lo recibieran en Ezeiza, Perón aterrizó en territorio argentino.

Posado el Charter en tierra, ascendió el comodoro Salas, a quien Perón comenzó a llamar “brigadier”, para incomodarlo:

“-Usted puede descender acompañado, únicamente, por tres personas. Deberá dirigirse directamente al Hotel Internacional. Puede optar también por permanecer en el avión o regresar. Le ruego manifieste cuál es su decisión.

Perón puso en pie su metro noventa.

-No, no, vamos a bajar. Si no, ¿para qué vinimos?” (Bonasso, Miguel, El presidente que no fue)

Después de pasar la noche en el Hotel Internacional de Ezeiza, con una ametralladora apuntando a la puerta de salida, al amanecer del 18 lo abandonó y se dirigió a su casa de Vicente López.

Los días siguientes conmovieron la política argentina. Gaspar Campos fue un largo desfile de partidarios y de oportunistas, mezclados con gran cantidad de gente que empezaba a creer que Perón era la única garantía de salida para el país. Los bombos de la JP atronaban de tal manera que por fin el Líder, asomado al balcón en pijama, pidió, y obtuvo, silencio para dormir unas horas.

Entre los innumerables visitantes que recibió en esos días, se destacaba Ricardo Balbín, que había suspendido una gira política al saber del retorno, y que tuvo que saltar una tapia para entrevistarse con el que llamaría su “antiguo adversario”.


El 20, Perón reunió a los dirigentes de una veintena de partidos, sectores sindicales y del sector empresario. Se ponía en el centro de la escena, mientras el gobierno quedaba desconcertado.

Lanusse, al comprender que su plan fracasaba, quiso arrastrar a Perón en su caída y estableció una norma que proscribía como candidatos a los que el 25 de agosto no estuvieran en el país u ocuparan cargos: es decir Perón y Lanusse. ¿Quién reemplazaría al Líder? El sector sindical insistió en Perón, lo que hubiera condenado a una nueva proscripción. Desde Asunción, adonde el General había viajado, hizo saber que su candidato sería Héctor Cámpora.


Enrique Manson 

Noviembre de 2015

lunes, 2 de noviembre de 2015

MES DE LA SOBERANÍA NACIONAL II

Inicia noviembre y nos preparamos para conmemorar el día de la soberanía nacional, el mismo se recuerda el 20 de noviembre, en homenaje a la Batalla de la Vuelta de Obligado, en la cual las tropas argentinas combatieron valientemente contra las naves anglo francesas. Defendiendo nuestro territorio y nuestra soberanía naciente, en este mes compartiremos textos, relatos, reflexiones e incluso poemas sobre la temática.
MONUMENTO HOMENAJE A LA BATALLA DE LA VUELTA DE OBLIGADO

SUPLEMENTO Nº5 PEPE ROSA

SUPLEMENTO Nº5 PEPE ROSA junio 26, 2017 Suplemento especial Nº 5 UNA MUCHACHA DE LOS TOLDOS En 1935, plena Década Infame...