lunes, 2 de marzo de 2015

Las bancas vacías-Enrique Manson

Las bancas vacías

El 4 de junio de 1946, ante el Congreso, restaurado después de tres años, pero con la legitimidad que no tenía el de 1943, el Juan Perón prestó su juramento. No estaban presentes los legisladores de la oposición, manifestando de ese modo el criterio de que el ex vicepresidente de facto no podía ser, antes de seis años, presidente constitucional, en una chicana semejante a la proscripción de Alvear por Uriburu.

Las bancas vacías
El 4 de junio de 1946, ante el Congreso, restaurado después de tres años, pero con la legitimidad que no tenía el de 1943, el Juan Perón prestó su juramento. No estaban presentes los legisladores de la oposición, manifestando de ese modo el criterio de que el ex vicepresidente de facto no podía ser, antes de seis años, presidente constitucional, en una chicana semejante a la proscripción de Alvear por Uriburu.
Dice Félix Luna que "los partidos tradicionales quedaron estupefactos con las elecciones de febrero de 1946." La oposición quedaba reducida a la UCR. Sus 44 diputados, el gobernador de Corrientes y sus legisladores provinciales, llevaría en adelante a casi todos los opositores a votar al partido de Além para hacerlo contra Perón.
La transformación propuesta por el justicialismo tocaba intereses poderosos. En primer lugar el modelo mundial propuesto por los vencedores de la guerra. De ahí que la relación con los Estados Unidos fuera dificultosa. En nuestro país, los intereses vinculados al modelo tradicional, resistían el cambio hacia un modelo industrial independiente desde las corporaciones tradicionales como la Unión Industrial, o la Sociedad Rural. Aunque esta, que de acuerdo a los elegantes modales que todavía tenían los caballeros que la integraban, trataría de mejorar sus relaciones con el gobierno. Sin que esto significara dejar de soñar con el derrocamiento del hombre que había sancionado el Estatuto del Peón.
Así como parte de los sectores medios se sumó al peronismo, no fueron pocos los que militarían en la vereda de enfrente. Arturo Jauretche ha descripto el fenómeno de quienes habían sido la modesta "clase alta" del barrio o del pueblo del interior y, sin perder materialmente nada, se sintieron invadidos por el ascenso de los "negros", que ahora los obligaban a hacer "cola" en el almacén, donde antes recibían el trato personalizado del almacenero. Muchos de ellos olvidaban que sus padres habían formado parte de la "chusma" radical, que había protagonizado un ascenso similar un par de décadas atrás, provocando el desagrado de los señores.
También se hicieron "contras" muchos empleados públicos y docentes, que fueron fastidiados con presiones gratuitas, como la afiliación muchas veces obligatoria al Partido Peronista, o la propaganda oficialista que se fue haciendo cada vez más abrumadora, sin que con ella se convenciera a ningún opositor. Ni tampoco a los peronistas, que no necesitaban que los convencieran. No faltó el comerciante minorista más molesto por la política de precios máximos que feliz porque había aumentado su clientela.
La actitud de abandonar las bancas no se agotó en junio de 1946. Tres años después, se reunía la Convención reformadora de la Constitución. El presidente había puesto el tema sobre la mesa afirmando: “La Constitución no puede ser artículo de museo que, cuanto mayor sea su antigüedad, mayor es su mérito, y no podemos aceptar sin desmedro que en la época de navegación estratosférica, que nos permite trasladarnos a Europa en un día, nosotros usemos una Constitución creada en la época de la carreta, cuando para ir a Mendoza debíamos soportar un mes de viaje.”
Es cierto que el sólo paso del tiempo no es suficiente para justificar la reforma y que, como dice Luna “con ese criterio habría que reformar los Diez Mandamientos, dictados para una tribu que peregrinó durante años entre Egipto y Palestina, un trayecto que hoy se hace en tres cuartos de hora...”, pero lo que el presidente omitía, y el historiador no pondera, es que si bien había que adaptar algunas cosas a los tiempos del avión, lo fundamental estaba en cambiar los Mandamientos contenidos en el texto de Santa Fe. Es cierto que la Constitución de 1853 padecía en 1948 de muchos anacronismos. Pero es más cierto que su filosofía liberal y todo lo que se desprendía de ella, estaba en contradicción con la que se consideraba una Revolución Justicialista. La Constitución era producto de los vencedores de Caseros y  Pavón, una minoría que entendía la democracia como el gobierno de las minorías ilustradas, mientras las masas bárbaras iban dejando atrás la barbarie. Y así habían tomado recaudos para evitar que el poder pasara a manos de esas mismas masas. La elección indirecta de presidente era garantía contra sorpresas.
Pero la sorpresa se había producido de todas maneras y, desde 1946, las masas estaban gobernando. La prohibición de la reelección presidencial era otro recaudo para evitar ejecutivos fuertes y liderazgos personales y, había operado contra la segura reelección de Yrigoyen, permitiendo la vicaría de Alvear.
El anuncio de la reforma del artículo antireeleccionista fue la voz de orden para el retiro de la bancada radical. La UCR se había presentado a elecciones de constituyentes. Lo destacó Arturo Sampay,: “No dudamos de la absoluta buena fe que anima los propósitos legalistas del bloque minoritario porque consideramos que esa fuerza política, de raigambre popular, no puede traicionar su vocación histórica y defender ahora los torvos designios del imperialismo, que se cubren tras una campaña de defensa de la Constitución, apoyada en la presunta nulidad de la convocatoria. Estas fuerzas son las mismas que asentaron un golpe al jefe del radicalismo en el histórico momento en que se proponía, como hoy nosotros, entre otras cosas, nacionalizar el petróleo que Dios diera a los argentinos para los argentinos.” Sin embargo, asumieron una actitud limitada a la crítica. Y estuvieron ausentes en la sesión inaugural del 27 de enero, para no escuchar el discurso del presidente.
El 8 de marzo, pusieron el punto final a su participación. Desde un primer momento habían sostenido que la reforma sólo se hacía para asegurar la reelección de Perón. Al informar Sampay ese día el proyecto de la Comisión se dio a conocer la incorporación de la cláusula reeleccionista.
Después de escuchar el informe, Moisés Lebensohn, cabeza de la bancada radical, inició una exposición en que criticaba la  falta de libertades del país, abundando en comparaciones con Mussolini y el régimen fascista. Por fin el orador llegó al tema de la reelección, utilizando el ejemplo de los Estados Unidos donde, tras cuatro presidencias de Roosevelt, se había reducido la posibilidad de reelección a un segundo período. Llegado este punto se trenzó en una discusión con Sampay acerca de la excepcionalidad del gobierno de Perón, tras la cual llegó a la conclusión de que “el miembro informante de la mayoría ha confesado que la Constitución se modifica en el artículo 77 para Perón; con el espíritu de posibilitar la reelección de Perón”, agregando la frase que esperaban sus correligionarios: “La representación radical desiste de seguir permaneciendo en este debate que constituye una farsa.” Los convencionales de la oposición se levantaron al unísono y se retiraron, ante la indignación de la mayoría.
Y de esa manera, que algunos consideraron ingeniosa por su espectacularidad, los convencionales radicales se privaron de participar, mediante el aporte de sus ideas, en la construcción de una constitución para el siglo XX. No tendrían la misma actitud cuando la Carta reformada fue derogada por bando de una dictadura militar en 1956.
Nuestros maestros nos enseñaban que los hechos históricos no se repiten. Hay tendencias, hay procesos, hay secuencias, pero cada acontecimiento es único. Pero no vaya a ser que, como resultado de políticas educativas que procuran –como en la hoy autónoma capital de la República– la eliminación del estudio de la Historia de las escuelas, nos toque revivir en marzo de 2015 el espectáculo de bancas vacías en repudio, no a un gobierno elegido por una amplia mayoría y que todavía tiene varios meses de gestión por delante, sino a la democracia recuperada en 1983.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Visita del Instituto Dorrego a San Martín de los Andes

En San Martín de los Andes Miembros del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego, reunidos con el Gobernador y el Intendente en el marco de las Jornadas de Historia del Instituto de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego.



Miembros del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego en San Martín de los Andes, para las Jornadas de Historia Nacional. Enrique Manson, Julio Baraibar, Luis Launay, Pablo Vázquez.

martes, 25 de noviembre de 2014

Presentación del Libro JOSÉ MARÍA ROSA-TEXTOS SELECTOS-en la Agrupación Fermín Chavez de Gualeguachu

En la imagen se ve la posterior recepción que realizo la Agrupación Fermín Chavez, luego de la Presentación del Libro José María Rosa- Obras Selectas, de la mano del escritor Eduardo Rosa, miembro del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego. 

"PEPE" ROSA SOBRE POR QUÉ EL 20 DE NOVIEMBRE ES EL DÍA DE LA SOBERANÍA


El 13 de enero de 1845 en París, noche nevosa según el testimonio de uno de los presentes. François Guizot, primer ministro de Luis Felipe, rey de los franceses, reúne a cenar en el Ministerio de Relaciones Exteriores a los técnicos del Plata que se encontraban en la capital de Francia. De dicho ágape surgirá la intervención armada anglofrancesa, y su posible colaboración brasileña en los asuntos internos de las repúblicas sudamericanas.
Concurren el embajador de Inglaterra Lord Cowley, sir George Ouseley, que partiría al Plata llevando la intimación a Rosas, Mr, De Lurde hasta entonces Encargado de Negocios francés en Buenos Aires, el almirante Mackau ministro de Marina, y que conociera a Rosas en 1840 cuando fue a llevarle la paz por instrucciones de Thiers, Mr. Desages director general del Ministerio, y el vizconde de Abrantés en misión especial de Brasil para acoplarse a la proyectada expedición.
Los Antecedentes de la Intervención
Desde 1842 andábase en ese negocio. Francia había fracasado en su intento de imponerse por la fuerza de sus cañones y de su dinero – que sembró la guerra civil – a la Confederación Argentina gobernada por un hombre del carácter férreo de Rosas.
Hacia 1842 la política de la entente cordiale de Inglaterra y Francia hizo renacer la posibilidad de una nueva intervención, esta vez combinadas las fuerzas militares de ambas naciones: no era admisible que los pequeños países surgidos de la herencia española obraran como si fueran Estados en uso pleno de su soberanía y se negaran a recibir los beneficios – libertad de comercio, tutelaje internacional, libertad de sus ríos navegables – de las "naciones comerciales". Había que hacer, en primer lugar, de la ciudad de Montevideo una factoría comercial, de propiedad común anglofrancesa, desde donde dominar la cuenca del Plata después, establecer la ley de los mares – es decir: su libre navegación – a los ríos interiores argentinos, y finalmente dividir en mayores fragmentos esa Confederación Argentina que Rosas se había empeñado en mantener incólume del naufragio del antiguo y extenso virreinato del Plata.
De allí la nota conjunta que los ministros inglés y francés en Buenos Aires (Mandeville y De Purde) habían pasado a Rosas apenas producida la batalla de Arroyo Grande (diciembre de 1842: prohibíase ayudar a Oribe a recuperar su gobierno oriental y se amenazaba con tomar las medidas consiguientes si los soldados argentinos atravesaban el Uruguay en unión con los orientales para expulsar las legiones extranjeras que mantenían a Montevideo. Pero Rosas quedó sordo a la amenazas: contestó poco más o menos que en las cosas argentinas y orientales mandaban solamente los argentinos y los orientales. Consecuente con su respuesta el ejército aliado de Oribe, atravesó el Uruguay, y en febrero de 1843 empezó el sitio de Montevideo, defendida por las legiones extranjeras y por el almirante inglés Purvis.
En febrero de 1843 esperábase por momentos la intervención conjunta amenazada por la nota de Mandeville y De Lurde que Rosas había osado desafiar. Pero no llegaba. Es que 1843 no había sido un año propicio para la entente cordiale, amenazada de quebrarse por la cuestión del matrimonio de la joven reina de España.(1)
La misión del argentino Florencio Varela
De allí el desdichado fracaso del abogado argentino Florencio Varela, enviado a Londres en agosto de 1843 por el gobierno de la Defensa de Montevideo a indicación del almirante inglés Purvis.
Llevó instrucciones para convencer al canciller Aberdeen de que la "causa de la humanidad" reclamaba la inmediata presencia de la escuadra británica en el Plata.
Gestionaría también la "tutela permanente" inglesa a fin de salvar al Plata en adelante de la barbarie nativa. Intervención y tutela retribuidas – lo decían las instrucciones – con la libertad absoluta de comercio y la libre navegación de los ríos. (2)
Para cumplir mejor su cometido y documentar la "causa de la civilización", la casa inglesa Lafone confeccionó en Montevideo un record de los actos de barbarie que convenía atribuir a Rosas.
El periodista argentino José Rivera Indarte, ducho para esos menesteres, recibió el encargo de redactar el record abultándolo de manera que impresionara en Europa: se le pagó un penique por cadáver atribuido a Rosas.(3)
Confeccionó Las tablas de sangre, que por dificultades de impresión no estarían listas en el momento de embarcarse Varela, pero le llegarían a Londres a los fines de su misión.
Aberdeen recibió a Varela. El trato no fue el esperado por el argentino. No obstante traducirle Las tablas de sangre, el inglés no pareció emocionarse con los horrores recopilados por Rivera Indarte; tampoco tomó en serio "la tutela permanente" ni las cosas que le ofrecía el ex argentino.
Le contestará fríamente que Inglaterra defenderá la "causa de la humanidad" dónde y cómo lo creyera conveniente, sin menester de promotores ni alicientes, y se le importaba un ardite cuanto pudieran ofrecerle los nativos auxiliares.
Inglaterra haría y tomaría lo que más le conviniese, sin otro acuerdo que "con las grandes naciones comerciales" asociadas a la empresa.
Varela no entiende; nunca entendió nada de la política americana ni de la europea. No comprende ese desprecio hacia "su gobierno" tan favorable a Inglaterra, ni que se hiciera caso omiso de sus tentadoras ofertas; jamás tuvo conciencia de su posición ni sentido de las distancias.
Váse de Europa – después de una gira por París, donde tuvieron mayor éxito las Tablas de sangre – mohino y decepcionado de los "poderes civilizadores". "La Inglaterra – escribe en su Diario de viaje – no conoce ni sus propios intereses."
La cena de Guizot

La derecha nacionalista antipopular y antidemocrática ha reivindicado históricamente la batalla de la Vuelta de Obligado.
En 1844 las cosas mejoraron y la entente cordiale pudo reanudarse. Más alerta Brasil que el despistado gobierno de Montevideo, envía entonces su comisionado: el vizconde de Abrantés. Aberdeen lo recibe mejor que a Varela; al fin y al cabo Brasil era un imperio constituido y no un gobierno nominal de ocho cuadras escasas, mantenido a fuerza de subsidios y de legiones.
Pero Inglaterra no quiere la participación de Brasil en la empresa a llevarse en el Plata; no le convenía fortalecer ese imperio americano ni darle entrada al Plata.
Como Abrantés representaba a un emperador no podía despedirle a empujones, como lo hizo con Varela; lo hará más diplomáticamente, pero lo hará.
Tras conversar con Abrantés en Londres (que también ha venido a hablarle "de la causa de la civilización", oyendo del inglés el despropósito de "que la existencia de la esclavitud en Brasil era vergüenza mayor que todos los horrores atribuidos a Rosas por sus enemigos") lo despacha a París.
Allí se arreglará la intervención en definitiva y la posible participación de Brasil.
Pero eso es la cena de Guizot en el ministerio la, noche del 13 de enero de 1845. Muy a la francesa se discutirá la acción en la sobremesa. Y al servirse el café y el coñac, Guizot abre el debate sobre el interrogante ¿Qué propósito y qué medios dar a la intervención?
Abrantés no se anima a postular "la causa de la civilización" después de lo ocurrido con Aberdeen.
Las Tablas de Sangre podían ser útiles para impresionar al gran público, pero evidentemente no producían efecto en los políticos.
Sin embargo, todos son partidarios de pretextar ostensiblemente la "causa de la civilización", pero agregándole las "necesidades de las naciones comerciales", la "independencia de Uruguay, Paraguay y Entre Ríos" que había que preservar de la Confederación Argentina, y la "libre navegación de los ríos" argentinos, orientales, paraguayos y entrerrianos.
En cuanto a Rosas... Mackau, que lo ha conocido en 1840 hace su elogio: es un patriota insobornable, un político hábil, un gobernante de gran energía y un hombre muy querido por los suyos.
Desde luego, es un obstáculo para los planes de la intervención y costaría llevarlo por delante; aunque contra las escuadras combinadas nada podría hacer. De Lurde, que también lo ha conocido en Buenos Aires, se desata en elogios para Rosas: su gobierno ha impuesto el orden donde antes imperaba el desorden; tal vez los argentinos se hubieran acostumbrado a obedecer a una autoridad y pudiera reemplazárselo por otro gobernante más amigo de los europeos, pero la cuestión es que Rosas no cedería a una intervención armada: "se refugiaría en la pampa y desde allí hostilizaría a los puertos".
A su juicio la intervención irá a un completo fracaso; mejor era dejar las cosas como estaban y tratar con Rosas de igual a igual "sacándole los beneficios comerciales posibles".

Banderas federales desplegadas en la batalla de la Vuelta de Obligado
Abrantés está de acuerdo, en parte, con De Lurde. Pero no cree que la intervención iría a un completo fracaso. Combinadas Inglaterra, Francia y Brasil, su fuerza sería irresistible; a Rosas podría perseguírselo hasta el fondo de la pampa. Pero, eso sí, deberían emplearse todos los medios para obtener el triunfo.
En caso de no emplearse medios eficaces (expedición marítima y fuerzas de desembarco en número aplastante), mejor era olvidarse de una intervención y "no exponerse a la irritación de un hombre como Rosas".
Ouseley trae le palabra de Inglaterra. Nada de expediciones de desembarco que por dos veces habían fracasado en Buenos Aires (1806 y 1807).
Lo que se buscaba era otra, cosa, para lo cual el gobernante argentino carecía de fuerza para oponerse: una gran expedición naval que levantara el sitio de Montevideo, tomara posesión de los ríos, y gestionara y mantuviera la independencia del Uruguay, Entre Ríos y Paraguay..
De Montevideo se haría una factoría para las grandes naciones comerciales; de común acuerdo entre las nacionales comerciales y Brasil, se fijarían los límites de los nuevos Estados del Plata. Buenos tratados de comercio, alianza y navegación los unirían con las naciones comerciales.
Abrantés se desconcierta ante esa repetición de "las naciones comerciales" que parecerían excluir a Brasil, y pregunta cuál sería la, participación del Imperio en la empresa. "El ejército brasileño operaría por tierra concluyendo con Oribe".
Abrantés protesta, pues eso sería "recibir solo la animosidad de Rosas, pues las fuerzas de Rosas se manifestarían por tierra, si los tres aliados participaban en común, también en común deberían emplearse".
Cowley corta: Inglaterra no enviará expediciones terrestres.

Mackau no quiere la participación de Brasil "que complicaría la cuestión". Ouseley añade que por una fuerte expedición naval podrían cumplirse los objetivos de la intervención: en cuanto a Rosas y su Confederación Argentina, aislados al occidente del Paraná, no podrían oponerse a lo que se hiciera a oriente de este río.
Guizot resume las opiniones como final del debate.
Se emplearían "solamente medios marítimos", a no ser que Brasil quisiera, usar su ejército de tierra; la acción naval sería suficientemente poderosa para hacer a los aliados dueños de los ríos, del Estado Oriental, de la Mesopotamia y del Paraguay, cuya "independencia se garantizaría".
Estos Estados se unirían con sólidos lazos comerciales y de alianza con los interventores.
Brasil se retira
Abrantés informa esa noche a su gobierno. Ha comprendido que muy diplomáticamente no se quiere la participación brasileña.

Sitio de la batalla de la Vuelta de Obligado, imagen satelital
No solamente Aberdeen le ha exigido la renovación de los leoninos tratados de alianza y de tráfico de esclavatura como previos a la alianza, sino Brasil no obtendría objetivo alguno en la intervención.
Todo sería para las naciones comerciales; que fijarían los límites de los nuevos Estados con el Imperio (desde luego, en perjuicio del Imperio), y serían las solas dueñas de las nuevas repúblicas. Brasil vería cortarse para siempre su clásica política de expansión hacia el sur.
Además, dejarle la exclusividad de las operaciones terrestres contra Rosas era una manera de obtener el retiro del Imperio, pues Brasil no tomaría exclusivamente semejante responsabilidad. Y dando por terminada su misión se retira de París.
Empieza la Intervención
Gore Ouseley, portando el ultimátum previo a la intervención, viajó a Buenos Aires. Exigió el retiro de las tropas argentinas sitiadoras de Montevideo, juntamente con las orientales de Oribe y el levantamiento del bloqueo que el almirante Brown hacía de este puerto.
Se descartaba su rechazo por Rosas. Poco después llegaba el barón Deffaudis con idéntico propósito en nombre de Francia.
Mientras Rosas debate con los diplomáticos el derecho de toda nación, cualquiera fuere su poder o su tamaño para dirigir su política internacional sin tutela foráneas, se presentaron en Montevideo las escuadras de Inglaterra y Francia comandadas respectivamente por los almirantes Inglefield y Lainé.
Pendientes aún las negociaciones en Buenos Aires, ambos almirantes se apoderaron de los buquecillos argentinos de Brown que bloqueaban Montevideo, arrojaron al agua, la bandera Argentina y colocaron al tope de ellos la del corsario Garibaldi.
Ante ese hecho – ocurrido el 2 de agosto de 1845 – Rosas elevó los antecedentes a la Legislatura, que lo autorizó "para resistir la intervención y salvar la integridad de la patria". Ouseley y Deffaudis recibieron pasaportes para salir de Buenos Aires. La guerra había empezado.
Obligado (20 de noviembre)

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Año 1845. Descargar el Diario del Bicentenario completo en un paquete (195,3 Mb)
El 30 de agosto la escuadra aliada íntima rendición a Colonia, que al no ser acatada es desmoronada a cañonazos al día siguiente. Garibaldi, con los barcos argentinos, de los que ahora es dueño, participa en este acto y se destaca en el asalto que siguió.
El 5 de setiembre los almirantes se apoderan de Martín García: Garibaldi, con sus propias manos – que más tarde serían esculpidas en bronce en una plaza de Buenos Aires –, arrió la bandera argentina.
De allí la escuadra se divide. Los anglofranceses remontan el Paraná, mientras Garibaldi toma por el Uruguay y sus afluentes: el corsario se apodera y saquea Gualeguaychú, Salto, Concordia y otros puntos indefensos, regresando a Montevideo con un enorme botín de guerra.
Mientras tanto Hontham y Trehouart navegan el Paraná en demostración de soberanía, y para abrir comunicaciones con su ejército "auxiliar" que, al mando del general Paz, obraba en Corrientes.
Pero el 20 de noviembre, al doblar el recodo de Obligado, encuentran una gruesa cadena sostenida por pontones que cerraban el río, al mismo tiempo que baterías de tierra iniciaban el fuego.
Es el general Mansilla, que por órdenes de Rosas ha fortificado la Vuelta de Obligado y hará pagar caro su cruce a los interventores.
Al divisar los buques extranjeros ha hecho cantar el Himno Nacional a sus tropas y abierto el fuego con sus baterías costeras.
Hontham y Trehouart contestan y llueven sobre la escasa guarnición Argentina los proyectiles de los grandes cañones de marina europeos.
Siete horas duró el combate, el más heroico de nuestra historia (de las 10 de la mañana a las 5 de la tarde). No se venció, no se podía vencer.
Simplemente, quiso darse a los interventores una serena lección de coraje criollo. Se resistió mientras hubo vidas y municiones, pero la enorme superioridad enemiga alcanzó a cortar la cadena y poner fuera de combate las baterías.
Bizarro hecho de armas, lo califica Inglefield en su parte, desgraciadamente acompañado por mucha pérdida de vidas de nuestros marinos y desperfectos irreparables en los navíos.
Tantas pérdidas han sido debidas "a la obstinación del enemigo", dice el bravo almirante.
¿Se ha triunfado? La escuadra, diezmada y en malas condiciones, llega a Corrientes, y de allí intenta el regreso.
En el Quebracho, cerca de San Lorenzo, vuelve a esperarla Mansilla con nuevas baterías aportadas por Rosas. Otra vez un combate, otra vez "una victoria" – el paso fue forzado – con ingentes pérdidas.
Desde allí los almirantes resuelven encerrarse en Montevideo; transitar el Paraná es muy peligroso y muy costoso.
Se deshace el proyecto de independizar la Mesopotamia (gestionado por los interventores en el tratado de Alcarás porque Urquiza ya no se sintió seguro. Se deshace la intervención.
Poco después – 13 de julio de 1846 – Samuel Tomás Hood, con plenos poderes de Inglaterra y Francia, presenta humildemente ante Rosas el "más honorable retiro posible de la intervención conjunta". Que Rosas lo haría pagar en jugoso precio de laureles.
Por eso el 20 de noviembre, aniversario del combate de Obligado, es para los argentinos el Día de la Soberanía.
Algunos panegiristas de Varela han negado la imputación de Paz, por no referirse las instrucciones de Varela a la independencia de la Mesopotamia. Pero nada tenían que decir estas instrucciones del gobierno de Montevideo sobre un asunto que le era ajeno. Por otra parte, la imputación de Paz no puede asombrar a quien conozca la política de esos años: la independencia de la Mesopotamia era un viejo propósito acariciado por quienes buscaban fragmentar en mayores porciones al antiguo virreinato. Lo quisieron Inglaterra y Francia en 1845; lo quiso Brasil en 1851. No lo pudieron cumplir los primeros por la enérgica repulsa de Rosas; no lo pudo hacer el último por la oposición inglesa a crearse una republiqueta en beneficio de Brasil. En beneficio suyo – como en 1845 y 1846 – era otra cosa. Urquiza no fue ajeno a ambas propósitos de desmembrar la Argentina (en mi libro La caída de Rosas traigo la documentación pertinente).
Volviendo a Varela. Pese a la radical expresión de la Historia de la Academia "La acusación de desmembrar la mesopotamia hecha a Varela – no tenía más falta que la de ser equivocada... Si llega a formularse nuevamente deberá ser calificada de infundada" VII, 2º sc., p.265), lo cierto es que Varela, Carril y la mayor parte de los unitarios y aún el mismo Urquiza querían desmembrar la Mesopotamia. La prueba documental es terminante y decisiva.
En realidad, poco importa lo que dijera o pretendiera Florencio Varela. La desmembración de la Mesopotamia no hubiera sido lo mas lamentablemente deplorable de su triste misión. Quién tenía instrucciones para ofrecer la tutela permanente de Inglaterra en el Plata, importa poco que hubiera querido dividir administrativamente a su patria en dos o catorce porciones.
Las Tablas enumeran 480 cadáveres atribuidos a Rosas: muchos con nombres repetidos, y otros con las iniciales N. N., difíciles de individualizar. No se dice si son por delitos comunes o políticos. Y los métodos empleados al parecer por Rosas y sus mazorqueros son de lo mas variados: fusilamientos, degüellos, envenenamientos con masitas en una confitería porteña, etc. En total: 480 cadáveres a Rosas, dos libras esterlinas redondas (480 peniques) a Rivera Indarte.

Es presumible que la enorme suma de 22.030 cadáveres, a la que llega el aprovechado cordobés sumando a los 480 de sus Tablas "todos los caídos y posibles caídos anónimos en las diversas batallas y combates desde 1829", haya sido un lance para elevar a 96 libras esterlinas (22.030 peniques) sus honorarios. Pero no debieron pasar sin observación por la severa contabilidad de la Casa Lafone.

NOTAS:
(1) Luis Felipe proyectaba casar a Isabel II, de España, con su hijo, el duque de Montpensier, a lo que Inglaterra se oponía.
(2) Fuera de sus instrucciones escritas (atinentes exclusivamente a los intereses de Montevideo) Varela llevaba otras ofertas a Londres. Entre ella la de la creación de la República de la Mesopotamia, separando a Entre Ríos y Corrientes de la Confederación Argentina y poniéndolos bajo la tutela inglesa. Esta era una vieja aspiración de los unitarios, que Varela expresaría más tarde en su diario Comercio del Plata (16-6-46), y se encuentra en la correspondencia de Carril a Varela (especialmente la carta de marzo de 1845 repr., por G. F. Rodríguez Contribución histórica y documental III, 393). Varela, antes de ir a Londres, habló al general Paz de este proyecto como dice éste en sus Memorias (ed. 1917, III, 279).
(3) La denuncia del precio de un penique el cadáver convenido entre la Casa Lafone y Rivera Indarte, fue hecha por el Atlas de Londres (nº de 1-3-45) y reproducida por La Presse, de París.

Bibliografía
ARANA, Enrique: "Rosas y la Política Internacional".
EZCURRA MEDRANO, Alberto: "La Vuelta de Obligade". (Rev.
J. M. de Rosas, Nº 8.)
MANSILLA G.: "La Vuelta de Obligado". (Rev. J. M. de Rosas, Nros. 15-16.)
MUÑOZ AZPIRI, José Luis: "Rosas Frente al Imperialismo Inglés".
RAMIREZ JUAREZ: "Conflictos Diplomáticos y Militares en el Río de la Plata".
Fuente: Nac&Pop

PROGRAMA DE VISITA INSTITUTO DE REVISIONISMO HISTORICO MANUEL DORREGO a SAN MARTÍN DE LOS ANDES


jueves, 27. noviembre 2014


PROGRAMA VISITA INSTITUTO DE REVISIONISMO HISTÓRICO MANUEL DORREGO
Salón Municipal de San Martín de los Andes
17 HS. Presentación de la Comisión Directiva, con la presencia del señor Intendente Municipal Juan Carlos Fernández. (C.D. , Secretaria de Cultura, autoridades invitadas)
Palabras del señor Intendente Municipal Juan Carlos Fernández
Palabras del Presidente a cargo del Instituto Nacional Manuel Dorrego, Luis Launay
18 HS. Reunión regular de la Comisión Directiva del Instituto de Revisionismo Histórico Dorrego
Viernes 28 de noviembre
Jornadas de Historia Nacional
SAN MARTÍN DE LA HISTORIA
Organizadas por la Municipalidad de San Martín de los Andes y el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego
17,30 HS. Bienvenida a cargo del Sr. Intendente Municipal Juan Carlos Fernández
Palabras del Presidente Luis Launay.
16 HS. Conflicto y unidad en nuestra América. Expositor invitado, Enrique Manson, miembro del Instituto Nacional Manuel Dorrego
18:00 HS. De áreas fronterizas en un contexto novedoso de municipio intercultural. Expositor invitado, Alberto Pérez, director del Museo Arqueológico de San Martín de los Andes
SÁBADO 29/11 
09:30 HS. La Patagonia ¿Parte fundamental de la argentinidad o región diferenciada?, Expositor invitado, Pablo Vázquez, miembro del Instituto Nacional Manuel Dorrego.
11:30 HS. La Patagonia como ámbito para la integración de los pueblos suramericanos, Expositor invitado, Julio Fernández Baraibar, miembro del Instituto Nacional Manuel Dorrego.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

LA NOCHE DE LOS MUSEOS EN EL INSTITUTO DORREGO


El sábado 15 de noviembre, desde las 20:00 hasta las 03:00 am., las puertas del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano "Manuel Dorrego" estuvieron abiertas en la Noche de los Museos. Más de 800 personas participaron de las disertaciones, música en vivo y visitas guiadas por las muestras itinerantes preparadas para la ocasión: "La Guerra del Paraná: Lugares, objetos y significados de la Segunda Independencia Argentina”; y el “Salón de la Patria Grande: muestra de las banderas de 
Mención especial tuvo el combate de la Vuelta de Obligado, que tal como lo menciona nuestro Presidente Emérito, Mario “Pacho” O’Donnell: la Vuelta de Obligado es una de las dos mayores epopeyas militares de nuestra patria naciente –junto con el cruce de los Andes–, al punto que San Martín lo definió como una segunda guerra de la Independencia.

Las cadenas originales utilizadas en Vuelta de Obligado, balas de cañón, piezas de armamentos, vestimenta e insignias de la época formaron parte de la muestra perteneciente a la colección personal del Miembro de nuestro Instituto Antonio Testa y otros, quién además estuvo asesorando a los/as visitantes brindando conferencias sobre los objetos y episodios ocurridos en la Guerrá del Paraná. Banderas del Batallón de Patricios con la leyenda “Vivan los federales. Mueran los salvages unitarios”, colgaban de las paredes del Dorrego representando el sentimiento de época. A su vez, las banderas pertenecientes a la Marina, Bandera de la Provincia de Bs. As y bandera de Provisiorios de San Nicolás acompañaron la muestra.

Durante toda la noche en el auditorio se sucedieron diversos números musicales: el cantautor Mario Trejo y el conjunto "Buena Cepa" compartieron con los/as presentes repertorios de música folclórica que incluyeron gatos, chacareras, zambas y huainos.

Un espacio particular tuvo el tango con la presentación de “A tango traviesa”, donde de la mano de Marta Pizzo, Graciela Muñoz y Enrique Catalano, brindaron un espacio para la poesía y el 2x4.

Hubo disertaciones sobre "Revisionismo Histórico: Tradiciones, Cultura y Política" a cargo de los Miembros de nuestro Instituto, Enrique Manson y Osvaldo Vergara Bertiche, quien también estuvo acompañando y presentando los espectáculos musicales.

Para finalizar la noche, las jóvenes Mariana Regueira y Cecilia Calabro compartieron un tributo al rock nacional, y la trovadora Paula Ferré realizó un recorrido por las canciones sociales que han persistido en el compromiso y la memoria de los pueblos.

A su vez, ese sábado 15 de noviembre, se realizó la primera transmisión en vivo de “Radio Federal”. Ésta es una iniciativa en crecimiento de la puesta en marcha de una radio online propia del Instituto Nacional “Manuel Dorrego”, con el objetivo de divulgar y promocionar nuestra historia nacional, popular, federalista e iberoamericana. Celebramos este nacimiento!

Los/as visitantes provenientes de los cien barrios porteños, de provincia de Buenos Aires y extranjeros de visita en nuestro país, se notaron muy a gusto con la propuesta de esta jornada cultural, nocturna, diferente, donde tuvieron la oportunidad de realizar un paseo por la historia y por la música de nuestro territorio.
Compartimos aquí la transmisión en vivo de la Noche de los Museos por DORREGO TV

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