RECORDANDO A PEPE ROSA





Por Enrique Manson
"La crisis de los años 30 –la década infame- alentó por reacción el cuestionamiento de las  certezas en que había creído la sociedad argentina.

Uno de esos cuestionamientos fue el de la versión académica de la Historia. Se trataba de revisarla de ahí la denominación de Revisionismo para la escuela que lo planteaba y de verla con ojos que miraban desde la Argentina.
 
José María Rosa fue, desde el primer momento, uno de los más nítidos representantes de la nueva escuela.

Pero sería el paso de la experiencia peronista y su propio compromiso personal, que lo llevó al riesgo de ser fusilado y a la realidad del exilio en el Uruguay y en España, lo que completaría la formación que lo convirtió en los 60 y los 70 en el referente histórico de dos generaciones.
 
Hasta el fin de sus días, el Maestro continuó entregándose en cuerpo y alma a la causa de la felicidad del pueblo y la independencia de la Patria.
 
Así, ya viejo, no vaciló en los aciagos días del llamado Proceso en dirigir una revista de oposición cuya lectura esperaban regularmente muchos que luchaban contra el desaliento que imponía el discurso único y la certeza de las mazmorras ocultas.
 
La dictadura terminó. Pepe Rosa se murió, y en los nuevos tiempos fue borrado de la memoria mientras se consolidaba una renovada versión de la visión dogmática de la Historia, signada por el no compromiso y la resignación que se había instalado también en los círculos políticos.
 
Desde la cátedra que dictamos en institutos de formación docente hemos podido comprobar, mediante encuestas improvisadas e informales, hasta qué punto los estudiantes de Historia desconocían su nombre, y qué decir de su obra.
 
Desde 1979, cuando Pablo Hernández publicó sus Conversaciones, nada se ha escrito con referencia a Pepe Rosa, fuera de artículos circunstanciales o menciones al pasar en diversas obras.
 
Creemos que ha llegado el momento de recordarlo como primer paso a lo que debe ser una relectura de su obra.
 
Con rigor científico pero, sobre todo con ojos nacionales.
 
Con ello intentamos hincar el pago de una deuda de honor que los argentinos tenemos con quien ha sido sin nuestro historiador; el Historiador del Pueblo".

Texto extraído de Nac & Pop.
 

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